miércoles, 10 de octubre de 2018

Hoy el post lo hace Teodoro Boot: Vivan las cadenas


Vivan las cadenas


Por Teodoro Boot






La búsqueda de una explicación al holgado triunfo electoral –hasta ahora parcial– del autodenominado "Mito Bolsonaro" dio pie a unas cuantas simplificaciones y no menos excesos y generalizaciones. Es lo que ocurre cuando se pretende encontrar una causa única y universal a fenómenos que suelen obedecer a unos cuantos factores, muchos de ellos locales y específicos. Pero a fin de no ser menos que nadie, vamos a agregar nuestras propias exageraciones a la práctica nacional de la hipérbole.


Un cacho de justicia

Podría decirse que el triunfo de Mr. Bolsonaro reconoce las mismas causas que la popularidad radiotelevisiva de profetas locales del estilo Eduardo Feinman, Baby Echecopar o Elisa Carrió. O, si me apuran y le dan un poco de acceso mediático a él, podría llegar a tener Santiago Cúneo. Se trataría de hablar fuerte, con seguridad y sin medias tintas de los más variados temas, sin saber mucho de ninguno de ellos, pero siempre con la debida indignación frente a la sospecha de delito, alteración del orden, la moral y las buenas costumbres y, detalle de no pequeña importancia, prometiendo los más duros y exorbitantes escarmientos.

Es muy recomendable añadir una apelación genérica a la Ley del Talión y, si las circunstancias, la protección mediático-judicial o los fueros lo permiten, la amenaza de castigos corporales, torturas, sevicias y la cárcel por tiempo indeterminado para los reos.

La pregunta sería ¿por qué esta clase de proclama psicótica es bien recibida por una porción significativa de la población? ¿Por qué están más dispuestos a aplaudirla aquellos que, de dejarles las manos libres a estos vocingleros, serían sus primeras víctimas? ¿Será acaso porque las personas, cuanto más débiles y desprotegidas, más necesitadas se encuentran de amparo y justicia?
“Ojalá hubiera ganado la guerrillas" –me dijo hace una punta de años, todavía en vida de Antonio Domingo Bussi, un humilde simpatizante de su partido, Bandera Blanca. Ante mi sorpresa se explicó–: "Habría un poco más de justicias”.

Pasa que, más allá de las justicias históricas, sociales, de clase o de los códigos civiles y penales, las personas estamos necesitadas tanto de un poco más de justicia cotidiana como de un cacho de justicia divina, en las grandes y las pequeñas cosas, en las que otros hombres podrían protegernos y en las que no. Y si de la injusticia, el destino y la arbitrariedad del poderoso no nos pueden defender las normas abstractas y las ambiguas instituciones, pues tal vez nos pueda defender el propio poderoso. El poderoso que nos oprime o un liberador, a condición de que sea igual de poderoso. Es posible que llegue a apiadarse y querernos, puesto que nosotros lo queremos y apoyamos. Ejército regular argentino o Ejército Revolucionario del Pueblo, ¿cuál es la diferencia?, se preguntaba, no sin alguna razón, aquel paisano tucumano.


El opio de los pueblos

No pocos amigos, en atención al tenor de las ideas y conceptos que hoy pregona, criticarán la inclusión de Santiago Cúneo junto a tan eminente piara. Quien así opine, vuelva más arriba y lea con un poco de atención y no en diagonal como se hace en la pantallita del celular: nadie habló aquí del contenido de los discursos. Es más, nadie ha hablado de discursos sino de aquello a lo que las palabras (y los modos, los gestos, los tonos, los guiños) apelan. No se habló de ideas sino de esperanzas; de fe y no de razón.

Vale –como para no apartarnos de la falta de lógica interna del discurso seudofascista propio de cualquier aspirante a tiranuelo tercermundista y antes de empezar a esbozar una explicación “racional” a las elecciones brasileras–, hacer una mención a la importancia que la fe, y más específicamente la religión, tiene en los deseos, temores, pasiones y acciones de las personas. Y vale también insistir: una importancia inversamente proporcional al desamparo del creyente. Puede confiar en sus fuerzas –las suyas propias y las que contribuye a construir– quien posea la influencia suficiente como para imponer su voluntad y realizar sus deseos. El desvalido no tiene más remedio que confiar en la fuerza, en el poder de otros o, para decirlo con algún grado mayor de aproximación, de algún otro u Otro, pues si es divino, mejor.

Como muy acertadamente apuntó el escritor Kurt Vonnegut, la descalificación izquierdista de la fe religiosa es consecuencia de una de las tantas deficientes lecturas que sus seguidores y repetidores varios han hecho de los escritos de Karl Marx, quien entre otras cosas aseguró, con toda la autoridad que le daban sus arrogantes 26 años: “La religión es el opio del pueblo”.

En 1844, cuando Marx hizo su renombrada afirmación, además de venderse en las farmacias, el opio –conocido por los sumerios desde el tercer milenio antes de Cristo, utilizado en el antiguo Egipto y recomendado por Hipócrates, Galeno y Paracelso– era el único o al menos el más eficiente analgésico conocido, útil –además de para mitigar el dolor, calmar la tos, bajar la fiebre, controlar los flujos estomacales y detener la diarrea– para combatir la angustia y el desasosiego, así como para aliviar los problemas respiratorios, tanto crónicos como propios de la tercera edad.
Bien puede conjeturarse, entonces, que lejos de “denunciar” a la religión, el siempre perspicaz filósofo alemán aludió a sus propiedades sedantes y consoladoras, que sus excesivamente racionalistas admiradores parecen haber olvidado.

Convendría buscar ahí, y no tanto en los capitales disponibles y el acceso a los medios de comunicación (que obviamente los tienen) la razón del enorme crecimiento de los cultos de raíz protestante entre los sectores más sumergidos de los pueblos latinoamericanos, en orden proporcional al descrédito que se fue ganando a pulso una jerarquía católica complaciente cuando no cómplice de las mayores injusticias y los regímenes más antipopulares.

Esta influencia se percibe con facilidad en las barriadas en las que el desamparado que se pretende bueno y manso se ve sometido a la violencia y el arbitrio de criminales, narcotraficantes y policías venales y autoritarios. Y con notable claridad ahí donde el pobre es más pobre que nunca, el inerme más inerme y el poderoso más violento y atrabiliario: la cárcel.

Es así que la religión –opio, consuelo frente las desventuras de la vida– se vuelve una fuerza poderosa en su marcha gradual hacia una mayor y crecientemente autónoma, “autosuficiente” organización comunitaria.


La renovación interrumpida

Fue hace casi 60 años que Angelo Roncalli (Juan XXIII) –y Giovanni Montini (Paulo VI) después– advirtieron ese retroceso de la iglesia católica y pusieron en marcha un notable proceso de renovación, infortunadamente trunco. Luego de la demasiado larga digresión anticomunista de Karol Wojtyla (Juan Pablo II), el tema vuelve a ser preocupación central del actual pontífice, de quien dicho sea de paso, al igual que de Juan XXIII, en razón de su edad nadie esperaba tanto ímpetu.
Desde los tiempos del Concilio Vaticano II, la teología de la liberación, la opción por los pobres y el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, la Iglesia ha retrocedido mucho en materia de compromiso, solidaridad y sensibilidad social. Y, detalle de no menor importancia, se ve obligada a competir en desventaja con cultos tributarios del temible y vengativo Dios de los diez mandamientos y el Antiguo Testamento, mucho más en sintonía con el mensaje del odio y la histeria transmitido preferentemente por los formadores de opinión, que el Dios de la solidaridad, el perdón y el amor delos Evangelios y las Bienaventuranzas.

Sin embargo si bien el discurso de Mr. Bolsonaro es violento, vengativo, racista, misógino, meritocrático y homofóbico, es también esperanzador, nacionalista, justiciero, moralista, mesiánico y a la vez amplio y lo suficientemente ecuménico como para dar la impresión a sus seguidores de formar parte de una mayoría, la sufrida “mayoría silenciosa”, paciente ante los embates de los criminales, los corruptos y las minorías encaprichadas en la defensa de derechos percibidos como propios de las elites.

Pasa que cada uno acaba escuchando lo que quiere o necesita escuchar. Es así como un discurso sectario y violento puede transmitir un mensaje amplio y pacifista y ni uno ni otro tener la menor relación con la verdadera naturaleza del emisor. No se está acá hablando de verdad sino de apariencia, no de razón sino de emoción, no de la capacidad de transmitir argumentos sino del arte de insuflar fe.
Desde luego, el de Bolsonaro es un intento de restauración conservadora en materia legal, moral y de costumbres, de represión policial y de auge del neoliberalismo, con sus previsibles consecuencias: trasnacionalización económica, dependencia del sistema financiero, desindustrialización, precarización laboral, desocupación y, en paradójica consecuencia, deterioro de los vínculos familiares, aumento del delito y la prostitución y un nuevo auge del sectarismo religioso como alternativa a un Estado que, ya por izquierda, ya por centro, ya por ultraderecha, demostrará una vez más ser el origen y explicación de todos los males sociales.

Nada de esto es nuevo. Lo nuevo es que las fuerzas de la plutocracia no llegarán al gobierno y al manejo del Estado fingiendo representar un centro conservador de apariencia democrática sino mostrando su naturaleza reaccionaria, violenta y conservadora.


El "detalle" que faltaba

Es preciso hacer una salvedad. De dar fe a las encuestadoras –las mismas que semanas atrás anticiparon el triunfo de Bolsonaro– no habría bastado el carácter mesiánico del mensaje del triunfador, la colaboración de las iglesias evangélicas y el apoyo de los grandes medios de comunicación, de no mediar el encarcelamiento y la proscripción del principal candidato presidencial: el amplio favorito a ganar aun en una primera vuelta era Luiz Inácio Lula Da Silva, con un piso del 40% de intención de voto, a quien no sólo se encarceló sino que también se le prohibió de hecho trasmitir mensajes públicos.

A diferencia de los demás aspirantes, Lula Da Silva no tenía necesidad de prometer nada, más allá de comprometerse a proseguir su inconclusa obra de gobierno. Sus anuncios eran su pasado, sus palabras eran sus actos y sus promesas sus realizaciones. Por eso encabezaba las encuestas con tanta comodidad, y muy presumiblemente habría relegado a Mr. Bolsonaro a un cómodo tercer lugar detrás del candidato de centroderecha: entre dos outsiders del sistema, las personas sensatas suelen inclinarse por aquél que tiene algo que mostrar por encima del que quien sólo está en condiciones de abrir la boca y gritar fuerte.

Y este es un punto a tomar en cuenta, que no debe pasar desapercibido, a riesgo de volver a caer en la exageración y simplificación: todo lo dicho anteriormente sobre Mr. Bolsonaro es relativo y fue posible gracias a un acto ilegal: la prisión, silenciamiento y proscripción del hombre que concita los mayores apoyos y tenía las mayores posibilidades de triunfar.


Una historia conocida

Los argentinos conocemos muy bien la naturaleza, mecanismos y consecuencias de la proscripción política. Asimismo, cualquiera que observe la historia de nuestro país, aun desde lejos, podrá advertir la íntima relación entre la intensidad de la violencia política de fines de los 50, 60 y primera parte de la década del 70 con la proscripción electoral del peronismo y, muy especialmente, de Juan Domingo Perón, así como del fraude de un sistema judicial que consagró la anulación por decreto de una Constitución nacional sancionada por los representantes populares y no conforme con eso, también la sistemática violación de la nueva Constitución surgida de la complicidad de la mayoría de los partidos políticos con la dictadura "libertadora".

Ya desde su origen el “proscripcionismo” reconocía dos líneas: la integracionista, que se proponía asimilar al acuerdo oligárquico a la dirigencia peronista manteniendo la proscripción de Perón, y el ala dura, “colorada” o más desfachatadamente gorila, que consideraba indispensable borrar del mapa al peronismo en su conjunto, aun en sus versiones más moderadas y "racionales", como la del doctor Raúl Matera o, sin ir más lejos ni entrar en detalles odiosos, un buen número de dirigentes sindicales en muchos momentos afines o directamente asociados a los distintos proyectos integracionistas.

La disputa dentro del sector triunfante en 1955 se mantuvo durante 17 años hasta zanjarse, por imperio de las circunstancias y la fuerza de la reacción popular, por medio de la salida pergeñada por Arturo Mor Roig y Alejandro Agustín Lanusse: introducir el entre nosotros novedoso recurso del balotaje y permitir la participación electoral del peronismo pero cuidándose de mantener en la proscripción a su líder y candidato con mayores posibilidades electorales.

Conviene hacer un breve aparte y recordar la naturaleza necesariamente personal o personalista de los movimientos populares, sin excepción, de todos los países semicoloniales. No se trata de una “maldición” latinoamericana o propia del subdesarrollo cultural, sino de que el combate a un sistema político, cultural e institucional antipopular y dependiente de los intereses trasnacionales deviene casi naturalmente en la conformación de movimientos populares ainstitucionales, íntimamente dependientes de la figura y voluntad de un caudillo.

Fue así que –para continuar con el somero racconto histórico– la maniobra lanussista era un disparo a dos bandas: por un lado, al proscribir al líder popular por excelencia se reducían las posibilidades electorales de su fuerza política (como ha sido el caso en las recientes elecciones de Brasil), pero de no dar esa maniobra los resultados esperados (la derrota del movimiento popular) contribuir, mediante múltiples y variadas acciones, al surgimiento de liderazgos alternativos y, dentro de lo posible, a la conformación de un poder bifronte, debilitador del movimiento nacional.

Tal fue el caso en 1973, aun corriendo el riesgo de una mayor sobrevida que la que Perón finalmente tuvo –audacia lanussista criticada en privado por el entonces coronel Albano Harguindeguy, que sostenía la necesidad de prolongar la “salida” de la dictadura por lo menos un año más, en espera de un mayor deterioro de la salud del líder exiliado– y, para el caso, hasta valiéndose de una figura “alternativa”, la del dentista Héctor Cámpora, constantemente zaherida por su lealtad, a la que se presentaba como obsecuencia.

No otro propósito persiguieron los impedimentos reeleccionarios de Ecuador, Brasil, Argentina y próximamente Uruguay, donde, al menos hasta el momento, el FA no consigue encontrar entre las nuevas generaciones un dirigente capaz de igualar el poder de convocatoria del Pepe Mujica o Tabaré Vázquez. Ese ha sido también el caso de Bolivia, donde toda la capacidad de manipulación y tergiversación de los grandes medios fueron puestos al servicio de impedir una nueva reelección de Evo Morales. Por no mencionar que si tras la muerte de Hugo Chávez la revolución bolivariana se mantiene en pie, es mayormente debido al firme apoyo de sus Fuerzas Armadas.


Un banco de pruebas

La proscripción de Lula Da Silva le ofrece al poder financiero y a los sectores conservadores la posibilidad de un triunfo casi completo. Habrá que ver si le es posible mantenerlo en el tiempo, a medida que las expectativas despertadas por el “mito” Bolsonaro empiecen a frustrarse y, por inevitable comparación, la figura de Lula siga creciendo. Siempre que la clausura de facto de los recambios políticos institucionales y pacíficos no alienten el recrudecimiento de la violencia política y, lo que sería aún más grave, la violencia social.

Este es el dilema que hoy parece dividir (ya sea en serio o para la tribuna) al macrismo: ¿es conveniente proscribir a Cristina Kirchner o resulta preferible dejarla en carrera, confiando en que el rechazo que provoca sea mayor que el creciente (al igual que Lula, por el mero hecho de estar, por la inevitabilidad de las comparaciones) apoyo que recibe? ¿Tendrán los modernos imitadores del doctor Matera la fuerza y la capacidad de frenar a CFK o les hará falta la clase de ayuda que recibió Mr. Bolsonaro?

La oligarquía vernácula toma las recientes elecciones en Brasil como banco de prueba y decidirá sus pasos de acuerdo a lo que ahí ocurra, insensible a la experiencia histórica y confiando en acabar de una vez por todas con la manía resistente del pueblo argentino. Se trata de una apuesta de enorme audacia, no casualmente impulsada por los elementos más irracionales del régimen, pero si hemos de ser sinceros, nada asegura que no puedan conseguirlo. No existe ningún mágico mandato histórico ni naturaleza especial del pueblo argentino capaz de impedirlo. Lo harán sus dirigentes y militantes si acaso consiguen estar a la altura de las circunstancias, si en vez de insultarse y descalificarse mutuamente en nombre de la “unidad”, entienden que más que alianzas de siglas y dirigentes, quejas y explicaciones racionales, el pueblo está necesitado de una fe que lo convoque y de una bandera a la que valga la pena seguir.


viernes, 10 de agosto de 2018

Se lanzo Pichetto en La Plata




En un teatro Metro repleto escucho al presentador anunciar a Miguel Angel Pichetto como precandidato a la presidencia del Peronismo Federal, un espacio que necesita crecer en la PBA para poder ser alternativa el año que viene.

Por eso a este acto lo llamaron Primer Encuentro del Peronismo Federal Bonaerense y a Miguel lo nombran como Coordinador del Peronismo Federal a nivel nacional, función que venia ejerciendo como primera figura de los encuentros anteriores del espacio en Gualeguaychu y en Cordoba.

Bastantes caras conocidas de la politica: Senadores nacionales, el diputado nacional Diego Bossio, legisladores provinciales,  ex legisladores y ex funcionarios de los distintos gobiernos peronistas. Estuvieron dirigentes que venian integrando el Frente Renovador como Graciela CamañoGilberto Alegre y Juan Amondarain entre otros, gente de lo que fuera el randazzismo como el Ruso Pasini y el Oso Cottini,  figuras del viejo duhaldismo como el Tato BrownEduardo Camaño y Alfredo Atanasof y ex kirchneristas como Eric Calcagno.

Con un presente electoral complicado en su provincia de Río Negro luego de perder ampliamente las elecciones en el 2015 con el gobernador Weretilneck y con el peronismo provincial dominado por los SoriaPichetto sale del laberinto por arriba y se postula a la Nación en un espacio en donde según sus palabras en una rueda de prensa posterior al acto competirá: "con figuras importantes como Sergio Massa, Sergio Uñac, Juan Manuel Urtubey, el propio gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti,  y el ex ministro de Economía Roberto Lavagna".  Esto suena como si en el acto de su lanzamiento, Pichetto los estuviera convocando a esta interna federal para darle volumen político.

Desde el principio Pichetto traza una linea divisoria con Unidad Ciudadana al que califica como "un espacio de centroizquierda" y definiendo al peronismo como "el centro de la política argentina":

"Nuestra propuesta no tiene nada que ver con alianzas o inserción de sectores de la izquierda argentina, ligados al viejo PC, aliados de la dictadura militar, o sectores del troskismo que piensan que rompiendo todo existe la posibilidad de volver al poder".

Esto último y lo del párrafo de más arriba siguen en la linea que venía anticipando Pichetto cuando le mencionaban la posibilidad de la tan mentada unidad panperonista: "el peronismo tendrá sus candidatos" suele decir anticipando la existencia de dos listas peronistas en el cuarto oscuro el año que viene, algo que entusiasma al oficialismo en caída libre.

Del "pasado que no vuelve" dijo que:

"Los últimos cuatro años de gestión de la ex Presidenta y del ministro Kicillof fueron un fracaso. Terminaron con un fuerte intervencionismo del Estado, un cepo a la economía, un montón de trabas que hacían imposible que la Argentina creciera". 

Y del presente macrista:

 "Aumentó el endeudamiento externo, las paritarias siempre a la baja, pérdida de poder adquisitivo tremenda, devaluación del 40% con paritarias en el sector público del 15% y una profunda crisis ligada a la pérdida del consumo". 

"Ambas han fracasado. Además son funcionales, ambos se necesitan y se complementan y la brecha la alimentan todos los días"

Pero remata aclarando que: "Nosotros no somos la avenida del medio". ante un auditorio con una fuerte presencia massista.

Pichetto se lanzó entonces. Ahora habrá que verlo andar.




martes, 17 de abril de 2018

Hoy el post lo hace Teodoro Boot: Ni un camino fácil, ni un panorama risueño, ni una mentira más



Por Teodoro Boot    



Que el Partido Justicialista haya sido intervenido judicialmente por perder una elección y no garantizar la unidad pregonada por Juan Domingo Perón es directamente un chiste de Pepe Biondi, pero resultan más graciosas todavía las módicas “polémicas” que desde entonces envuelven a partidocráticos y movimientistas, kirchneristas antiperonistas, kirchneristas antikirchneristas-antiperonistas, peronistas antikirchneristas, pejotistas y antipejotistas, etcéteras y antietcéteras.

No vamos a esbozar ningún análisis de los argumentos de la intervención porque podrían hacernos sospechar la verdadera identidad de los roedores bonaerenses que esfumaron la media tonelada de marihuana extraviada entre juzgados y dependencias policiales, con lo que, presumiblemente incurriríamos en el delito de desacato. Siendo menos riesgoso, además de muy original, haremos entonces el esfuerzo de hablar de “política” (no digamos de “hacer política”, lo que ya sería casi una exageración).



En nombre de la unidad

La intervención al Partido Justicialista no es un tramitecito cualquiera, pues priva al cada vez más difuso peronismo, panperonismo, gigantoperonismo o masomenoperonismo, de un posible “espacio neutral” donde jugar al juego predilecto de los últimos dos años, que vendría a ser el de convocar diferentes reuniones de unidad para ver cómo convocar a la unidad. Sin el Partido Justicialista ya no habría sitio en el que unirse encima, circunstancia que puede llevar a los dirigentes peronistas al difícil trance de tener que pensar y ¡hasta actuar! en base a la construcción de poder político.

Pero aun así, aun entendiendo que la política no consiste tan sólo en reuniones y declaraciones sino en la organización de la sociedad y la producción de hechos que cambian o condicionan la realidad, la privación de un espacio institucional, y al cabo un instrumento electoral, no es un problema menor o a descalificar con argumentos como el de la revolución o el movimientismo. Ni la dichosa revolución ni el no menos dichoso movimiento existen en general y en abstracto, sino en forma de muchas particularidades, diferentes y a la vez coincidentes entre sí. Son, si se nos permite, como la fruta. La fruta es muy buena para la salud, pero usted se va a morir literalmente de hambre si se empecina en hacer una dieta sólo y únicamente en base a fruta, a menos que entienda que no la encontrará en ningún comercio especializado, ni siquiera en las llamadas “fruterías”. Es que la fruta no existe como tal sino en sus entidades particulares, en sus formas de pera, banana, manzana, ciruela, etcétera.

Por otra parte y por más grandilocuentes que suenen y edificantes que sean, las apelaciones a la revolución y el movimientismo no parecen muy eficaces para impedir que al intervenido PJ nacional, tenga o no derecho a hacerlo, se le ocurra a su vez intervenir a tal o cual PJ provincial, aunque más no sea para agregar mayor caos y confusión en el asunto.

La catadura del señor interventor, además y como si hasta aquí fuera poco, garantiza la incautación, por así decirlo, de la totalidad de la cuenta corriente y demás depósitos bancarios del organismo intervenido, desplumándolo de parte de los fondos que serían necesarios para afrontar una próxima contienda electoral.



Entre la nada y la imposibilidad

Privado de ese espacio más o menos común donde unirse encima, en las puertas de la intervención permanente y sucesiva, y sin fondos electorales, a su actual inanición política el giganto o masomenoperonismo agrega la inanición económica y el riesgo de una mayor dispersión.

Sin embargo, la marca de la unidad –ese mandato del Tirano Prófugo que se halla impreso en el ADN de los peronistas tan indeleblemente como en el de la jueza Servini de Cubría– puede llevar a que las innumerables variantes de la ordodoxia político-doctrinaria descubran que el de esbozar un sistema de propósitos comunes puede llegar a ser un factor de unidad tan bueno, y hasta capaz que mejor y más práctico que el de seguir buscándole el pelo a los respectivos huevos. Desde luego, esto obligaría a algún esfuerzo de la imaginación, como el de pensar en algo así como “además de para ser diputado, senador, concejal, intendente o subsecretario ¿para qué otra cosa me dedico a la política?”

La posibilidad de responder esta pregunta ayudaría a más de uno porque, hasta donde puede percibirse, las distintas facciones alternativas a Cristina Fernández de Kirchner a lo sumo atinan a manifestarse tan distantes de ella como del oficialismo, que viene a ser como decir que no son ni gasistas ni plomeros, definición no muy precisa que digamos, ya que nunca estaríamos seguros de no encontramos en presencia de un escribano, un ingeniero, militar, camionero, asaltante de bancos, abogado, punguista, sepulturero, o vaya uno a saber qué clase de monstruos puedan esconderse detrás de esa fachada de ecuanimidad.

La señora CFK, por su parte, en tanto se limita al silencio y la espera, es consciente de que, hoy por hoy, su futuro está en su pasado. No es poca cosa, pues tiene el valor –pero también el costo– de que lo suyo no es lo que promete o anuncia sino lo que ya ha hecho. Es cuestión de comparaciones, se dirá, con el nivel de desastre de que la gavilla gobernante resulte capaz, que, al parecer, es casi infinito.

Si bien el Tirano Prófugo ha demostrado que la fórmula funciona, también fue posible constatar que el futuro nunca estuvo ni está en el pasado, justamente porque ya pasó, con el añadido de que ha sido para empeorar: la Argentina del postmacrismo estará mucho más endeble, escuálida, inerme, herida y colonizada que la del postmenemdelaurrismo, enfrentará problemas mucho más graves y tendrá que hacerlo en peores condiciones. En consecuencia, las posibles soluciones no serán en modo alguno parecidas: en las mieles del pasado nunca están los remedios del futuro.

A la imprecisión, vaguedad, ambigüedad y travestismo de los candidatos a dirigentes alternativos y al silencio de la ex mandataria, se añade el barullo inconsistente de sus más acérrimos partidarios, cuya única y pobrísima propuesta política parece ser la de “con Cristina o contra Cristina”.



Un régimen ilegítimo

La unidad tan pregonada por el Gran Conductor y su epígona María Romilda no suele ser fruto de un sistema de acuerdos, pactos y transacciones, sino la aceptación por parte de las distintas facciones de la preeminencia de una de ellas, más poderosa o con mayores posibilidades de éxito, en el marco de un sistema de conveniencias mutuas y, más importante, de objetivos comunes.

La pregunta que cabría hacer, no ya a los dirigentes políticos alternativos ni a los partidarios acérrimos, ni tampoco a CFK, que por ahora calla y espera, pero sí a las distintas agrupaciones militantes, a las organizaciones sociales, a los dirigentes altos y medios del sindicalismo, de la pequeña y mediana empresa, de los empobrecidos y esquilmados productores agropecuarios –no los rentistas cerealeros sino los auténticos, desde los que cultivan manzanas o verduras a los que ordeñan vacas o crían cerdos o pollos– y a los representantes extrasindicales de los trabajadores precarizados, es si creen posible dar por buenas y ya resueltas todas las trapisondas de que fue y será capaz la gavilla gobernante. ¿Es legal una deuda externa emitida y contraída por las mismas personas y grupos financieros? ¿Se puede considerar legítimo y razonable que un gerente de una trasnacional petrolera determine el precio de los combustibles y de la energía? ¿Aceptarán así como así la sistemática violación de las leyes, la entrega de Malvinas, la renuncia a los derechos argentinos sobre la Antártida, la privatización del Arsat así como del espacio aéreo, el ya anunciado desmantelamiento de TVA, de Aerolíneas Argentinas, de lo poco que se pudo reconstruir del sistema ferroviario, por nombrar unas poquitas cosas?



Una larga tradición

El movimiento obrero argentino tiene una larga historia de luchas gremiales y políticas y una riquísima tradición doctrinaria y conceptual. Pronto se cumplirán 61 años del Programa de La Falda, 56 años del de Huerta Grande, 32 años de los 26 puntos para la Unión Nacional de Saúl Ubaldini, 24 años de la creación del MTA, 41 años del surgimiento de la Comisión de los 25 y 39 de la aparición de la CGT Brasil, que lideró la oposición más firme a la dictadura militar. Y en pocos días se cumplirán nada menos que 50 años del acto que significó el principio del fin de una “Revolución Argentina” imaginada, a la manera franquista, para prolongarse por lo menos durante cien años, el Programa del 1 de mayo de la CGT de los Argentinos.

Aunque sin necesidad de semejante nivel de precisión, el primer paso para que vuelva a existir la política en Argentina es que el movimiento obrero, las organizaciones del trabajo y la producción, formales e informales, recuperen esa tradición y establezcan las bases inapelables e irrenunciables de un modelo nacional y social, no sólo para contraponer al delirio ideológico de moda sino como advertencia a los futuros gobiernos, cualquiera sea su signo, y a los socios y cómplices del actual, como para que no piensen en ninguna posibilidad de salir impunes.

Ganar una elección, aunque hubiera sido por un margen significativo y no por un pelo en un balotaje, “revalidado” dos años después con apenas el 40% de los votos, detener, comprar y extorsionar opositores, presionar jueces, reprimir la protesta, no otorga la suma del poder a nadie ni nadie debería actuar como si la injuria y la manipulación mediática, el manejo discrecional del poder judicial, la sistemática violación de la constitución y las leyes, la privación de las garantías individuales, la entrega del patrimonio común y la rapiña más brutal y descarada de nuestra historia, fueran actos legítimos y naturales.

Esas bases mínimas para la reconstrucción nacional, advertencia a los socios y cómplices de la gavilla, y mandato y límite a los futuros gobiernos, tal vez hasta pudieran conformar el común denominador de una eventual unidad, de suficiente peso y densidad como para acaso imponerse electoralmente pero, más importante aún, para gobernar en función de los intereses nacionales, el bienestar popular y la justicia y la equidad social.

Y ya va siendo hora de que dirigentes y activistas recuerden otra larga tradición, que olvidaron cuando jugaban tan alegremente con ascos y límites en 2015 o, vencidos antes de empezar, reconocían la validez de un escrutinio parcial y provisorio que ya entonces estaba en manos privadas: jamás, en ningún momento de la historia, una oligarquía entregó voluntariamente y por las buenas, no ya el poder, sino siquiera las formalidades del poder. Tenemos bastantes ejemplos en nuestra propia historia, pero debería bastar el simple y cercano de Lula para espabilar al más pavote.




lunes, 19 de junio de 2017

Replanteando la estrategia





Parecía que todo venía dándose como para que se cumpliese el objetivo de ser una figura expectante en el tablero electoral de las PASO en la PBA pero luego del cierre de la inscripción de alianzas con la jugada cristinista de participar con un frente por afuera del PJ, Florencio Randazzo ahora está obligado a replantear su estrategia electoral.

La cita será esta tarde cuando el chivilcoyano reunirá a su tropa en su cuartel general del Palacio Rago, encuentro que viene con una previa de rumores de negociaciones y eventuales pases entre sus principales figuras territoriales y el cristinismo, el FR y hasta Cambiemos que eventualmente darían cobertura a los que se bajen del tren randazzista a la hora de oficializar sus listas.

La sorpresa dada por CFK dejó a Randazzo y su gente sin el principal atractivo que tenía su candidatura. Primero echa por tierra la principal hipótesis del randazzismo que era que Cristina finalmente no se presentaría en las elecciones emparejando la cancha entre los eventuales competidores peronistas. Y dada su participación en otro frente, le quita volumen político al espacio de Randazzo: una cosa era enfrentar directamente en unas PASO a CFK y otra es ahora la realidad de tener que hacerlo contra Mario Ishii.  Las expectativas acerca de esos votos anticristinistas que apostarían por él en ese desafío a la conducción de Cristina se desvanecieron en el aire y su candidatura que a esta altura debería elevarse quedó carreteando en la pista.

Hoy los intendentes que arriesgan sus CDs en las elecciones y aquellos que se jugaron a renovar sus bancas de la mano de Randazzo están recalculando sus movidas, lo que debía pasar no fue y lo que será es una incógnita abierta.  Hay también dentro del espacio un cuestionamiento a su empecinamiento a no hablar abiertamente en los medios y a esos videos tipo cámara oculta, como si fuesen tomados en una clandestinidad absurda.

Ante los rumores, especulaciones y por que no operaciones sobre su candidatura, Randazzo lanzó una serie de tweets desde su cuenta ratificando su voluntad de seguir adelante.

Hoy él y sus dirigentes tratarán de decidir como.

ACTUALIZACION: Ya empezamos, completo aca











jueves, 15 de junio de 2017

La alegría frente a la fractura





La tribuna de doctrina celebra junto al gobierno la división del peronismo en la PBA, el sueño que perseguían y el cristinismo se lo ha regalado en bandeja y a un costo cero:

"En medio de esos análisis moderados, cerca de Macri había una decidida euforia. Un funcionario de estrecha relación con el Presidente calificó la decisión de Cristina Kirchner de "espectacular".

"No había plata para pagar una estrategia tan espectacular. Si nos daban mil millones de pesos para hacer una estrategia de campaña no se nos hubiera ocurrido nada mejor", dijo el ladero de Macri."


La decisión de CFK seguida por  autoridades del partido y el grueso de los intendentes peronistas de la provincia es la llave que destraba la posibilidad de este prodigio.  Es increíble que de todas las decisiones que podían tomarse se haya elegido la peor de todas para eludir la competencia en las primarias con Florncio Randazzo al que todas las encuestas lo venían dando como amplio perdedor si  se hubiesen dado.  Desde el principio la idea era no competir en primarias, algo respaldado por los intendentes que no querían abrir la competencia en sus distritos no solo con eventuales "listas de Randazzo" sino también y sobre todo listas  kirchenristas que los desafíen.  Una pretensión vana porque las PASO de todas formas se harán y con eso no las van a impedir, salvo que logren bajar la unidad desde arriba no sabemos como.

Desde la aparición de Cristina Fernandez en C5N  la linea fue lograr la unidad interna y se trató de negociar con el sector randazzista integrar una lista única de candidatos ofreciéndole más de lo que lograría si alcanzase minoría en las PASO pues la oferta incluía la cabeza de lista de diputados para el chivolcoyano. Una y otra vez  las ofertas fueron rechazadas  y a medida que el plazo para la presentación de alianzas la posición de buena parte de los intendentes y dirigentes incluído el presidente del PJ Fernando Espinoza fue cambiando hasta pedirle a Cristina Fernandez que su espacio se someta a las PASO,. quizás viendo venir lo que finalmente sucedería. No sería lo óptimo, pero sería el mal menor frente a un escenario de fractura como este.

No encontramos ninguna razón en esta movida más que conservar el control sobre las listas que de participar en las PASO habría que abrirlas pero se evitaría la fragmentación en el cuarto oscuro objetivo buscado por el macrismo, hecho que debería haber pesado mucho más en la decisión que debía tomarse. O es que las encuestas que la dan a Cristina amplia ganadora no son tan reales?

Las justificaciones para esta decisión son muy endebles en medio del debate que se ha generado en la militancia que seguramente pondrá lo que hay que poner en la campaña pero muchos no entienden por que luego de pregonar la unidad se decide ir a la fractura encapsulandose en unas elecciones en donde solo un 40 % de los votos aseguran la victoria.

 Así estamos entonces mientras el macrismo festeja.







jueves, 8 de junio de 2017

De que estamos hablando




Ya hubo un primer intento hace un par de meses y fracasó y entonces desde el kirchnerismo se comenzó a juntar masa crítica para forzar al randazzismo a negociar la unidad en la PBA. Hubo clamor desde las secciones electorales, intendentes y dirigentes de peso se pronunciaron en contra de celebrar las PASO argumentando acerca del "peligro" que sean operadas desde afuera o el despropósito de jugarlas dada la abrumadora relación de fuerzas: "perderían 9 a 1", etc.  Argumentos atendibles porque no estamos hablando en abstracto sino de unas primarias entre dos espacios con una relación de fuerzas muy despareja, podría entonces encontrarse una fórmula integradora que evite confrontar en el único frente electoral que la disputase.

Hubo un borrador de propuesta hacia el randazzismo del que hablamos en la entrada anterior, una oferta que consideramos razonable para un espacio que en la previa aparece en el mejor de los casos alcanzando la minoría en las primarias. Claro que sería razonable si ambas partes hablasen de lo mismo.

Por eso aun así Florencio y Alberto siguen insistiendo en competir en las primarias aunque sea la mismísima Cristina Fernandez quien encabece la otra lista: "no estamos atrás de candidaturas o cargos estamos por la renovación de un método de conducción del peronismo" dijo más o menos así Alberto Fernandez cuando le preguntaron si aceptarían un acuerdo intercalando candidatos en las listas de unidad.

Y allí nos parce que radica el verdadero objetivo randazzista que no es la banca de senador, ni legisladores, ni concejales, sino plantarse como la opción frente a la hegemonía bonaerense  kirchnerista y de allí adquirir dimensión nacional frente a un kirchnerismo al que juzgan demasiado metropolitano en el marco de un peronismo en el llano nacional al que pretenden unificar bajo su liderazgo. Gane, pierda o se quede afuera Randazzo apuesta a nacionalizar su propuesta plantandose frente a Cristina.

Por estas horas se habla de un supuesto diálogo entre Fernando Espinoza a Julián Dominguez acerca de una orden de CFK de negarles las primarias lo que los randazzistas califican de "proscripción", término rápidamente tomado por los medios. Cierto o no, creemos que sería un grave error que de no llegarse a un acuerdo se clausuren las PASO por el medio que sea.  La judicialización del conflicto estaría a un paso y aunque no se llegue a esa instancia creemos que el costo político de llevar adelante una campaña electoral explicando este asunto sería muy alto.  El randazzismo podrá tomar el camino que mejor les parezca pero ese no va a ser dejar de señalar esta situación ni los medios aliados al oficialsimo dejen de explotarla.

"Las PASO nos anarquizan los distritos" dicen algunos intendentes preocupados no solamente por la lista que pueda plantarles enfrente el randazzismo sino que esto también habilita que espacios referenciados en Cristina puedan armarles lista y complicarles el panorama electoral.  No creemos que esta lógica sea la más correcta  para enfrentar unas elecciones en donde mucho está en juego, fracasar en ellas abre el camino para un ajuste en temas estructurales a nivel nacional y provincial.

No está dicha la última palabra todavía, pero creemos que lo más probable es que se mantengan las posiciones cuando llegue la hora de cerrar las listas.

La mejor salida es la más incruenta, sería insensato comenzar la campaña con una fractura expuesta.







miércoles, 7 de junio de 2017

Tensando la cuerda



En el día de ayer los intendentes  más cercanos a Cristina Fernandez luego de una reunión con Máximo Kirchner en el Instituto Patria comenzaron a despejar los interrogantes acerca de como sería para ellos el esquema electoral peronista para las legislativas de este año. Los intendentes rechazan dirimir la interna con el sector de Florencio Randazzo en las PASO de agosto e insisten en conformar una "lista de unidad"  incorporando al randazzismo a ella. Además el intendente de Avellaneda  Ferraresi dijo que la candidatura de Cristina Fernandez "está asegurada", algo que se confrimará cuando sea ella quien finalmente lo diga.

Extraoficialmente viene circulando la versión de como sería la oferta de unidad al sector de Randazzo: a él le ofrercerían la cabeza de la nómina de diputados nacionales más tres lugares expectantes para su gente en esa lista además de lugres en las listas seccionales y de concejales en cada distrito. De ser así, no es una mala oferta. Sería incluso mejor que en el caso de que su lista alcanzase la minoría en las PASO pues incluye la cabeza de lista.  Pero desde su sector argumentan que no estan yendo por los cargos sino proponiendo un nuevo modelo de conducción para el peronismo bonaerense, es decir discutir la conducción peronista en las PASO.

Toda esta discusión no es una cuestión abstracta, se desarrolla en un marco político en el que la gran mayoría de los intendentes peronistas, prácticamente casi todos,  coinciden en preferir evitar las PASO y negociar la unidad con el randazzismo. Este sector  desde que se comenzó a hablar de su eventual candidatura, ha venido menguando  en apoyos territoriales con la práctica disolución del grupo Esmeralda, quedándole solo tres intendentes fieles (Katopodis, Bali Bucca y Zabaleta) más el apoyo del Mov. Evita y apoyos legislativos como el del Bloque Justicialista de Oscar Romero y Diego Bossio.

Tal correlación de fuerzas, más el hecho de que la candidatura de Randazzo se demora en levantar vuelo en las encuestas haría absurda la competencia en las PASO siendo preferible un acuerdo amplio. Pero estamos hablando de política y Randazzo, además de los que enumeramos más arriba, viene representando a sectores que por algún motivo quedaron apartados del centro del dispositivo FpV-PJ o vieron en su candidatura la base para crecer en los distritos.  Ahora se encuentran en la disyuntiva de sumarse a la unidad o ir a la fractura y en ese caso nos preguntamos por que las controversias en el peronismo de un tiempo largo a esta parte terminan resolviendose con rupturas.

No se nos escapa tampoco que este es el momento de subir la apuesta y tirar de la cuerda. Desde el kirchnerismo se ha venido acorralando al randazzismo para forzarlo a acordar y este último está en pleno debate interno acerca de que paso dar y eso incluye además de aceptar el acuerdo, una judicialización del tema de consecuencias impredecibles más cuando quien decidiría sería el juez PRO Culotta. 

En el plano de la política, el randazzismo tiene agendado una presentación este viernes probablemente en el Hotel NH de la calle Bolivar, acto en el que falta confirmar la presencia del precandidato.

Quizás la sangre no llegue al río y se logre un acuerdo, habrá que deponer posiciones de ambos lados para ello. Hacemos votos para que esto pueda ser posible.





jueves, 1 de junio de 2017

Primer encuentro en el PJ





Si bien no hubo una conclusión definitiva en la reunión de anoche de la comisión de acción política del PJ PBA acerca de como será el proceso que lleve al partido a las elecciones legislativas de este año, la previsible negativa del sector de Randazzo a sumarse a una lista de unidad y con ello disputar en las PASO las listas de candidatos hace que esa salida unitaria esté todavía muy lejos de concretarse y que lo más probable es que finalmente se dirima la cuestión en las urnas de agosto.

La correlación de fuerzas del territorio es muy despareja en la previa. Una gran mayoría de los intendentes del FpV se pronunciaron a favor de la lista única y la candidatura a senadora de Cristina Fernandez. Los intendentes de la decisiva 3ra sección electoral se proclamaron en pleno en ese sentido, así como intendentes de la 1ra y la 6ta sección electoral, secciones estas dos últimas en donde sin embargo el randazzismo tiene el apoyo de algunos intendentes. No faltó quien, ante esta situación diga que la apertura o no a las PASO podría decidirse votando en la comisión porque "aca hay una mayoría que quiere otra cosa" , pero pensamos que esto no pasará de la chicana pues muchos evalúan que una eventual proscripción del randazzismo tendría un costo político muy alto.

Pero las PASO no son una interna sino que todo el mundo vota y existe en algunos el temor de que terminen siendo operadas por el gobierno, los medios o una combinación de ambos que lleven a participar en ella a quienes nunca votarían al peronismo en las generales pero si en contra de Cristina Fernandez para sacarla de la cancha en octubre, una operación que requeriría de un número enorme de estos votantes, sangría electoral que consideramos nungún oficialismo podría permitir. Y otro tema es el recuerdo de las últimas PASO en la PBA que dejaron heridas que aun ante este nuevo desafío electoral están abiertas. Estas dos cuestiones se mencionan como inconvenientes para mantener esta disputa.

Desde el sector de Randazzo me dice un amigo que está trabajando en la presentación de avales de sus listas: "Yo trabajé en la anterior, cuando estábamos armando la candidatura presidencial de Florencio y no vi nunca este entusiasmo. El teléfono no para de sonar, gente de toda la provincia quiere sumarse. En general es gente que por una razón u otra quedó relegada del dispositivo FpV-PJ aunque siempre jugaron adentro y ven ahora la oportunidad de crecer con Randazzo.  El Flaco viene a llenar un espacio que estaba vacante en el peronismo que es la representación de esta gente."

Lo bueno de todo esto es que ambos sectores pudieron dialogar y empezar a trazar el camino a octubre manteniendose la incógnita acerca de la candidatura de CFK cuando una condición tácita aunque bastante explícita para que se de es que se logre la unidad de las listas o incluso ella podría bajarla (o mejor dicho no presentarse porque aun no la ha levantado) si con ello pudiese lograrse.  En menos de un mes todas estas cuestiones tienen que resolverse.

El lunes volverá de Santa Cruz y veremos como mueve.







miércoles, 24 de mayo de 2017

Militando la unidad





No hubo definiciones acerca de candidaturas, menos la más esperada por todos los que concurrieron al Instituto Patria anoche, pero se llevaron la certeza de que será ella quien conduzca el camino hacia las legislativas de este año.  Un grupo de 20 intendentes bonaerenses, aquellos más cercanos a Cristina fueron convocados a charlar cara a cara con la ex presidenta en una reunión en donde la consigna fue trabajar para la unidad del peronismo en la PBA, que incluye tanto a aquellos intendentes que venían acompañandola pero que no fueron invitados a la reunión de ayer hasta el sector de Florencio Randazzo que viene insistiendo en dirimir las candidaturas en las PASO de agosto.

Cristina dejó en claro que no va a ser escollo para lograrlo: ofrece si es necesario "dar un paso al costado", en un mensaje a quienes justamente cuestionan su liderazgo y se proponen como "la renovación" que no quiere decir otra cosa que dar inicio a la etapa poskirchnerista en el peronismo bonaerense.

Desde la vereda de enfrente, más allá de que la concurrencia a las PASO es la consigna del espacio, no se descarta del todo un acuerdo como lo hiciera público Gabriel Katopodis hace un par de días, claro que no todos los dirigentes randazzistas hoy están dispuestos a cerrarlo.  De todos modos, en este mes que queda para el cierre de listas se irá desde el centro hacia la periferia, comenzando con encuentros como este ampliados a los que ayer no asistieron como decimos más arriba con Cristina en persona presidiéndolos.

No habrá por ahora entonces una definición acerca de su candidatura, estas cuestiones tienen que definirse antes de una movida en ese sentido.