Hoy comenzamos la mañana leyendo
este artículo de
Ezequiel Rudman en
Ambito en donde le da una vuelta de tuerca a la muy posible presentación de
Sergio Massa como candidato a diputado nacional encabezando una lista por afuera del
FpV y cuales serían sus consecuencias desde el punto de vista de la gobernabilidad a dos años de que finalice el mandato de
Cristina Fernandez. La nota es extensa y vamos a destacar los siguientes párrafos:
Para opositores como Mauricio Macri, Francisco de Narváez o Hermes Binner,
el país se asoma a una crisis político-institucional-económica similar a
un incendio, en términos metafóricos. Y Massa surfea esa tormenta
perfecta que le ofrece un tentador escenario para lanzar una candidatura
a través de su Frente Renovador. Veamos:
Ni el
oficialismo ni la oposición logran consolidar un candidato competitivo
en el principal distrito electoral del país a tan sólo un mes del cierre
para inscribir postulantes. Una zona liberada que Massa ya percibió y
sigue observando minuciosamente.
Son cada vez más
remotas las chances de que Daniel Scioli sea candidato, testimonial o
real, de la Casa Rosada en la provincia de Buenos Aires. El gobernador,
que al igual que Massa también aspira a suceder a Cristina de Kirchner,
permanecerá dentro del kirchnerismo, tanto que desautorizó la incursión
de la agrupación sciolista La Juan Domingo en una cumbre del peronismo
disidente con José Manuel de la Sota, De Narváez y Jesús Cariglino
(Malvinas Argentinas), entre otros.
Al igual que el
año pasado en la Universidad de Harvard, el martes en la Universidad de
La Matanza, Cristina de Kirchner descartó nuevamente una eventual
reforma constitucional que habilite un tercer período de gobierno.
La
economía atraviesa zonas de turbulencia, con congelamiento de precios a
vencer a fin de mes, paritarias que no terminan de cerrar, una
minicorrida financiera a partir del cepo al atesoramiento de dólares e
índices de inflación contradictorios.
Frente a ese escenario, y
luego de dos teleconferencias entre la Presidente y el intendente de
Tigre, la Casa Rosada se muestra mansa frente a su exjefe de Gabinete.
Es que con De Narváez plantado como un furibundo opositor al Gobierno
nacional, con planteos excluyentes como "Ella o Vos", acuerdos con Hugo Moyano y Gerónimo Venegas,
quien promete cárcel y confiscación de los bienes de los actuales
funcionarios corruptos, Massa emerge como un opositor más racional.
Tanto que su desembarco en la Cámara de Diputados, ya sea como un
legislador más o como presidente de esa institución -cargo que lo
deposita en la línea de sucesión del poder- es leído por la Casa Rosada
como un mal menor. Aun siendo candidato por fuera del Frente para la
Victoria, Massa sería un opositor más afín al cristinismo, despojado de
la lógica binaria kirchnerista/antikirchnerista. Y a diferencia del
Grupo A surgido en la Cámara luego de las legislativas de 2009, con la
boleta de Unión PRO encabezada por De Narváez, Felipe Solá, con la
bendición de Mauricio Macri, el intendente de Tigre podría
garantizarle al cristinismo apoyo para leyes claves del Gobierno.
Incluso la obtención del quórum, un ejercicio que ya resulta complicado
en el recinto, quedando liberado para oponerse en temas de carácter institucional, como fue el caso de la reforma judicial.
Massa
se convertiría así en el mejor opositor al que podría aspirar la Casa
Rosada. No sólo desangraría el caudal electoral de De Narváez y
ofrecería una oposición racional en la Cámara, por ejemplo, que le
permita a la Presidente la aprobación de los presupuestos 2014 y 2015,
sino que funcionaría también como un dique de contención para los planes
expansionistas de Scioli, no sólo en la provincia de Buenos Aires, sino
también en la Nación. El Gobierno evitaría tragos amargos como la
imposibilidad de aprobar el Presupuesto en 2010, luego del nacimiento
del Grupo A a partir del triunfo de De Narváez-Solá y Macri en 2009, y
la imposición de leyes como el 82 por ciento móvil a las jubilaciones,
que obligó a Cristina de Kirchner a vetar esa iniciativa.
Entonces, frente a un escenario electoral hasta ahora incierto que podría repetir el
28J del
2009 Sergio Massa sería entonces
"el mal menor" para el oficialismo frente a la hipótesis de que puede generarse otra vez una oposición salvaje conducida desde los medios y corporaciones que intenten atentar nuevamente en contra de la gobernabilidad por ejemplo intentanto desfinanciar al
Estado para generar una crisis que se lleve puesto al gobierno. Sin poner en duda la racionalidad de
Massa, un eventual triunfo en la
PBA lo convertiría en un iman que arrastraría los apoyos de quienes hasta ahora confluyen en la lista de
De Narváez como por ejemplo
Moyano y
Venegas y las presiones corporativas que hoy lo apuran desde los análisis de sus columnistas estrella caerian sobre él para que sea efectivamente la esperanza blanca que anhelan siendo simplemente un diputado de la
Nación, tal vez triunfador pero aún en el llano y con
"la final" por jugarse en dos años más. Como bien dice la nota,
Massa quiere mantenerse equidistante de
"lo K y lo anti K" categorías que juzga como parte del pasado pronto a morir frente a lo nuevo que viene a representar su eventual liderzgo, pero en este escenario podría lograrlo?
Seguramente estas variables también juegan en el análisis que el intendente de
Tigre hace para decidir su postulación de la que en unos días más tendremos el enigma develado.