jueves, 4 de febrero de 2016

El quiebre tan esperado



Desde el asado en Pinamar que reunió al anfitrión Sergio Massa con el gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey y el diputado nacional Diego Bossio se venía hablando de que este último sería quien encabezaría una movida en Diputados para arrastrar voluntades en el bloque del FpV hacia una ruptura que engrose el "macrismo blue" inaugurado por el tigrense y le de volumen a su funcionalidad justificada como un "aporte a la gobernabilidad" del sistema político argentino.

Secundado por el sindicalista mecánico Oscar Romero, el tandilense reunió a poco más de una decena de diputados que serán clave para el desempeño parlamentario del oficialismo que impulsó esta movida desde la presidencia de la Cámara ejercida por Emilio Monzó y el ministro del Interior Frigerio.   Otra pieza clave fue el gobernador Urtubey que dice que aspira a un peronismo "competitivo y funcional", poniendo en duda lo primero si su convierte en furgón de cola del macrismo, aunque no podemos estar más de acuerdo con lo segundo. 

En la previa, las razones para alejarse del bloque peronista que esgrimían estos diputados cuando se les preguntaba informalmente eran que tenían que ser punta de lanza de un "encapsulamiento de La Cámpora"  cuya intransigencia le quitaba margen de maniobra al bloque y en lo formal en su documento repitieron la palabra "gobernabilidad" que no parece estar tan en peligro dado el enorme apoyo del establishment económico y mediático del nuevo gobierno nacional.

Que en el día de ayer hayan sido 12 los diputados que se alejan del bloque del FpV cuando se especulaba con un número mayor, no impide reconocer que la ruptura fue un éxito del macrismo que vino trabajando el quiebre que le permitirá obtener el quorum necesario para arrancar las sesiones y eventualmente los votos para aprobar sus iniciativas que incluyen la ley cerrojo y el pago a los fondos buitres.

Veremos como influye la ruptura en el reparto de las comisiones parlamentarias. El FpV a pesar de esto sigue manteniendo en lo formal la condición de primera minoría pues supera al resto al existir como bancada diferenciada la de la UCR.  Lo que no se duda es que al sumarse estos diputados como eventuales aliados del macrismo este llegue a sumar al menos 140 voluntades, suficientes para llevar adelante sus propuestas en Diputados.




miércoles, 13 de enero de 2016

Hoy el post lo hace Teodoro Boot: Todo un símbolo





Todo un símbolo

Teodoro Boot/ Diario Punto Uno, Salta.



Arturo Frondizi asumió la presidencia de la república el 1 de mayo de 1958. Había triunfado en las elecciones de febrero de ese año gracias a un pacto firmado con el desterrado Juan Domingo Perón cuyas cláusulas incluían la revisión de todas las medidas económicas adoptadas por la Revolución Libertadora, la revocación del artículo 4161 que prohibía no sólo la actividad política del peronismo sino que penaba con prisión efectiva hasta la sola mención del nombre del exiliado, la restitución de la legalidad del partido Peronista, la devolución de sus propiedades, la liberación de los presos políticos, gremiales y conexos, la normalización de los sindicatos y de la CGT, el reemplazo de los miembros de la Corte Suprema, el otorgamiento de un aumento de salarios de hasta el 60% y, en un plazo no mayor de dos años, habida cuenta la manifiesta ilegalidad con que con un decreto se había anulado la Constitución, debía convocarse una asamblea constituyente que declarara vacantes todos los cargos electivos y convocara a nuevas elecciones.

En enero de 1959, cuando recién llegaba al octavo mes de gobierno, el presidente Frondizi no sólo había incumplido la mayor parte de los acuerdos suscritos con Perón sino que prácticamente había inaugurado su gobierno haciendo exactamente lo contrario a lo anunciado durante su campaña electoral: a cambio de un préstamo del FMI se comprometió a la liberalización del mercado cambiario, la devaluación del peso y un enorme estímulo a la inversión extranjera mediante rebajas impositivas, permiso ilimitado para la remesa de beneficios al exterior, reducción radical de tarifas aduaneras, suspensión de control de precios y restricciones comerciales, a lo que se sumó el congelamiento de los salarios, el aumento de tarifas, la reducción del gasto mediante la paralización de la obra pública y el despido de la planta de empleados públicos de 40.000 agentes, además de privatizaciones en el sector petrolero, ferroviario, productivo y de servicios.

El día 12 de enero Frondizi presentó al Congreso un proyecto de ley para privatizar el frigorífico municipal Lisandro de la Torre y transferirlo a la Corporación Argentina de Productores de carnes manejada por los grandes ganaderos del litoral. Con una faena de 1.500 toneladas diarias de carne vacuna, además de ovina y porcina, el frigorífico (creado por Marcelo de Alvear justamente para impedir las maniobras y manipulaciones de los ganaderos) permitía al Estado regular la comercialización y exportación de carne, así como el precio de los cortes en el mercado interno, y a su vez recuperar una gran cantidad de divisas provenientes de su cuota de exportación.

El proyecto del Ejecutivo fue sancionado dos días después, por lo que los trabajadores del frigorífico decidieron tomar las instalaciones. La toma se convirtió en movilización popular. Muchos comercios y pequeñas industrias del barrio de Mataderos se solidarizaron con los huelguistas, paralizando sus actividades. Dos horas después de tomadas las instalaciones, decenas de miles de vecinos rodeaban la planta “en defensa del patrimonio nacional”.

Cuando el 17 de enero 1.500 efectivos del Ejército, Gendarmería y Policía Federal, con el apoyo de cuatro tanques de guerra, derribaban las puertas del frigorífico provocando la muerte de un obrero, la mesa de las 62 Organizaciones declaraba la huelga general por tiempo indefinido.

Desalojadas las instalaciones con inusitada violencia, la batalla campal se prolongó durante casi una semana, extendiéndose a toda la barriada de Mataderos, alcanzando también Villa Lugano, Villa Luro, Liniers, Bajo Flores y parte de Floresta. Los negocios bajan sus persianas en solidaridad con los huelguistas, los vecinos oscurecen las calles quitando las lámparas del alumbrado público, construyen barricadas con los árboles, vuelcan camiones, incendian colectivos, tiran clavos “miguelito”, levantan el empedrado de las calles para dificultar el paso de los patrulleros. El gobierno decreta el plan Conintes y la entera dirección del sindicato y 264 trabajadores son detenidos mientras miles más son encarcelados en todo el país al tiempo que arrecian los atentados con explosivos.

El 21 de enero los dirigentes de las 62 organizaciones que aun no habían sido detenidos suspendieron oficialmente la huelga general pero dos días después pocas fábricas trabajaban. En Rosario y Avellaneda, las actividades se reanudarían en forma muy gradual recién a partir del 24 de enero.

El frigorífico será finalmente privatizado a mediados de 1960 y entregado a los ganaderos de la CAP, que lo mantendrán durante años con suculentos subsidios del Estado. Para ilustrar la naturaleza del pingüe negocio, baste decir que el complejo fue transferido a la CAP en 380 millones y se le dieron 500 millones para reconvertirlo; sin embargo, la CAP sólo terminó “pagando” 38 millones.

Tal como había advertido en su momento la organización gremial, al cumplirse este aspecto del plan del FMI, de los nueve mil trabajadores del Lisandro de la Torre, más de cinco mil quedaron en la calle. En el mismo instante en que el día 17 de enero el Ejército irrumpía en el frigorífico, el presidente Arturo Frondizi emprendía el primer viaje de un mandatario argentino a los Estados Unidos. A veces, más que mil palabras, alcanza con un símbolo.




sábado, 9 de enero de 2016

La respuesta anunciada



Todo era alegría en la fiesta que el novel intendente ofrecía a sus amigos en el paquetísimo balneario de Cariló la semana pasada. No hubo hasta entonces mucho tiempo de distenderse un poco y disfrutar de haber llegado a la cima subido a la ola amarilla en una ciudad cuyos votantes apenas lo conocían  y derrotando a una administración decadente que vivió en tiempo de descuento desde la inundación del 2013.  Hasta que alguien le tuvo que preguntar por los cooperativistas que habían quedado afuera de los alrededor de 3000 que habían sido reconocidos por la comuna y venían realizando protestas frente al edificio del Palacio Municipal. "Ya me tienen podrido" respondió el intendente, "que se dejen de joder o los mando a cagar a palos".

Aunque fuera en la intimidad, todo estaba anunciado para que así sucediera y  se corre el riesgo que la violencia estatal ejercida por una fuerza que viene a diseñar un  nuevo país en donde los que no entran y hasta ayer gozaban de un empleo precario son tildados de "ñoquis", "parásitos" y demás calificativos que pretenden darle legitimidad al uso de la fuerza, naturalice la represión si estos protestan.  Que si a la intolerancia de los gobernantes frente a la realidad que no responde a sus deseos como sus declaraciones y hechos como el de ayer reflejan se suma el miedo si la protesta crece se pueden volver a vivir épocas que se creían superadas.

Frente a las imágenes que desentonan en el clima de optimismo y buenas ondas que pretenden instalar desde el gobierno y seguramente no se recomiendan en las reuniones de coaching ni son aprobadas por los focus groups que guían el día a día de los nuevos funcionarios, la administración provincial vivió un día de duros reproches dirigidos hacia quienes desde hace días vienen aportando problemas y ninguna solución. Por eso aunque la linea inicial fue un cerrado apoyo a la burtal represión policial, el ministro de Seguridad Ritondo tuvo que salir a decir que aplicará "sanciones a los responsables" y analizan como despegarse del intendente Garro que no para de complicar a la administración PRO. "Este me trajo dos muertos en una semana" se la oyó decir a la gobernadora, aludiendo también a la fiesta clandestina que terminó con la muerte de una joven en Romero y uno de sus organizadores, a quien se lo puede ver confraternizando con la gobernadora y el presidente en su album de fotos se encuentra prófugo.

 Será esta la única respuesta a quienes se quedan afuera del cambio?





lunes, 4 de enero de 2016

Juntos en Davos?




Vemos aca en Infobae que mientras lo anuncian, se hacen los misteriosos acerca de quien sería el opositor que acompañará a Maurico Macri a la cumbre del Foro Económico Mundial de Davos.

No queda mucho en el espacio opositor pues Macri en la formación de su frente y luego con su triunfo ha incorporado  de alguna manera a todo lo que se encuentra fuera del peronismo por lo que si no fuese el camarada Del Caño, quien?  El que nos da la pista acerca del opositor generoso es el periodista Ignacio Zuleta en su flamante y recomendable blog abierto luego de su partida de Ambito FinancieroZuleta sin techo hablandonos aca de las negociaciones entre el macrismo y el sciolismo encarnados respectivamente en Rogelio Frigerio y Alberto Pérez para que el que fuera el candidato del FpV lo acompañe a Macri en su visita a esa vidriera del capitalismo mundial como símbolo de un aporte a la gobernabildad del peronismo frente a los famosos "inversores extranjeros" que eventualmente vendrán a hacer su apote tan necesario a nuestra economía.

Esta confluencia en la comitiva oficial se daría en un momento en donde todos asistimos a un avasallamiento de las leyes y la condena a los asalariados a ser quienes paguen un brutal ajuste ya sea con la merma en el poder adquisitivo de sus sueldos o directamente con la pérdida del empleo como política central del nuevo gobierno, mientras el peronismo debe afrirmarse como oposición.  Es un reclamo de quienes votaron a Scioli y una necesidad urgente en medio del cambio amarillo.

Sería un contrasentido con la voluntad que el que fuera el candidato ha demostrado luego de la derrota de ponerse al frente de un peronismo que reclama que sus dirigentes estén a la altura del momento grave que se está viviendo.

Coincidimos con el amigo Abel B. Fernandez que  aca nos dice que la Argentina necesita referentes opositores y la foto se daría en el marco de un gobierno que vino a arrasar  con todo lo conseguido en estos 12 años.

Pensalo Daniel, hacés falta de este lado.

ACTUALIZACION: Finalmente el opositor será Sergio Massa


 


domingo, 3 de enero de 2016

Hoy el post lo hace Teodoro Boot: Ocurrencias



Ocurrencias


Teodoro Boot


En escasos quince días hábiles el nuevo gobierno argentino ha producido tantos cambios que ya parece viejo. Y eso que, luego de la primera semana, agotado, el presidente se tomó vacaciones.

De todos modos los argentinos no tenemos por qué sentirnos nerviosos: hay equipo.

Mientras el presidente medita en Villa la Angostura –porque cuando el presidente no está bailando, medita–, el jefe de Gabinete pergeñó decreto tras decreto, el ministro de Hacienda y Finanzas Públicas tuvo tiempo hasta de amenazar a los trabajadores con una moderna versión de “la bolsa o la vida” que consiste en “conservar el empleo o pedir aumento de salarios”, y el ministro de Interior ha imaginado asombrosas obras públicas.

Como para que se sepa que el presidente es tan o más capaz que Benito Mussolini en eso de dictar leyes, el fértil caletre de sus Ceos dio a luz un ramillete de apremiantes y vitales decretos que, en somera enumeración, comenzaron por la modificación de la ley de ministerios, siguiendo por la designación per che me piacce de dos integrantes de la Corte Suprema, la modificación, por el mismo principio constitucional, de la ley de Servicios Audiovisuales, la anulación de la ley de Educación, el restablecimiento del polimodal, la eliminación de las escuelas técnicas, la reducción del presupuesto educativo del 6 al 3% del PBI, la suspensión del nuevo Código Penal, la transferencia de las escuchas judiciales de la Procuración a la Suprema Corte, el reemplazo del Afsca por un nuevo y más democrático organismo ideado por Marcos Peña y, en razón de las dudas generadas por las estadísticas que proporciona el Indec, la declaración de la emergencia estadística.

La emergencia estadística consiste en que no se difunda ninguna estadística, ni siquiera las que acostumbraba difundir Finosport, la consultora del interventor del Indec Jorge Todesca. .

La razón esgrimida por el nuevo titular del organismo es haber encontrado al instituto en completo desorden y “plagado de información falsa y tendenciosa".

Habida cuenta que Finosport se abstendrá de brindar información, los observadores conjeturan que también la consultora del funcionario estaría plagada de información falsa y reinaría el mismo desorden que en el Indec.

A pesar de que, al igual que Rosas, Todesca asegura estar dotado de “facultades extraordinarias”, la suya no deja de ser una autocrítica realmente notable.

Como para que no cunda el caos y nadie termine de saber cuánto gasta por mes, al afirmar que “la inflación de este año rondará entre el 23 y 24%”, Jorge Todesca ha dado indicios de cuál será el nuevo método de medición del instituto: el ojímetro del señor interventor, un hombre de tanta experiencia en eso de las estadísticas que ni de encuestas requiere.

Más que cambio, esta seguidilla de medidas e innovaciones son una auténtica revolución, pero nada supera la genial observación del presidente y el no menos osado proyecto del ministro de Interior.

La creciente del río Uruguay sacó al presidente de sus ejercicios de meditación, obligándolo a viajar muy brevemente a Concordia, donde luego de apreciar la situación y segundos antes de retornar junto a las más plácidas aguas del Nahuel Huapi, dejó establecido que en algunos lugares sobra agua mientras que en otros, falta. Una verdad grande como una casa.

La trascendente reflexión motivó las pullas y chacotas de los chuscos que nunca faltan, incapaces de advertir, por ejemplo, que el agua falta y sobra en sitios muy cercanos entre sí. Sin ir muy lejos, es indudable que en el océano Atlántico hay agua para tirar para arriba, mientras que en la contigua Patagonia no la hay ni para regar malvones.

¿O no es verdad? ¿O alguien puede decir lo contrario?

Ocurre que la meditación aleja al presidente de la esfera perceptiva de los ciudadanos comunes, que asistimos tan boquiabiertos a sus pasos de danza como a sus elucubraciones. Afortunadamente se encontraba a su lado el ministro Rogelio Frigerio quien tradujo –en planes enérgicos y proactivos, como corresponde– el descubrimiento del presidente anunciando la construcción de dos acueductos en Concordia que sirvan para llevar el agua que ahí donde sobra a otros lugares del país, en la que falta.

Los críticos y avinagrados, que tampoco escasean, aseguran que el ministro no tiene la más pálida idea de dónde está Concordia, sugiriendo que alguien se lo debería mostrar en un mapa. Cada uno mide a los demás según su propia estatura y las perdices no pueden apreciar el amplio panorama que tienen ante sí las águilas, razón por la cual son incapaces de comprender cómo hará el ministro para construir un acueducto que, saliendo del río Uruguay, atraviese Entre Ríos, pase por arriba (o por abajo) del río Paraná para finalmente llegar a San Juan, La Rioja y Catamarca, donde siempre falta el agua, poniendo así remedio a tamaña injusticia hidrográfica.

Ya verán cómo se le ocurrirá algo. Lo importante es “evitar que estos fenómenos nos encuentren sin respuestas”.

El ministro no aclaró si por “fenómenos” se refería a los frutos de la meditación presidencial o a las consecuencias de las lluvias en Brasil, pero ya estaría en marcha la conformación de un brainstorm de respuestas coordinado por el conocido escritor norteamericano Mel Brooks.



martes, 29 de diciembre de 2015

Explicando la propia torpeza





En el medio de la primer crisis que el gobierno de María Eugenia Vidal tiene que enfrentar la gobernadora salió en conferencia de prensa a defender su gestión rodeada por los ministros de Seguridad y de Justicia y el vicegobernador Daniel Salvador. Se la vio firme y segura haciendo su diagnóstico de la situación y anunciando que enviará a la Legislatura Bonaerense un proyecto de declaración de emergencia penitenciaria que le permitirá  actuar en el area sorteando cualquier obstáculo administrativo para la realización de compras y realizar destituciones y nuevas designaciones.

Allí la gobernadora apunta cuando dice que la fuga obviamente contó con la complicidad del Servicio Penitenciario, también involucró a la gestión anterior encabezada por Ricardo Casal y calificó al hecho como "un mensaje y el costo de las decisiones que tomamos en la lucha contra la corrupción y el narcotráfico". Allí se encuentra el punto más débil de su mensaje porque si revisamos lo actuado en estas dos semanas de gestión podríamos decir que en cuanto a decisiones no han tomado ninguna que no sea seguir con buena parte de los funcionarios de la gestión anterior hasta que pasase algo como esto que obligase a mover el tablero. Leemos aca en Letra P un artículo firmado por su director Carlos Marino:

En el caso del SPB, Vidal jugó con fuego. Como informó la semana pasada Letra P, había ratificado al segundo del ex ministro de Justicia Ricardo Casal, César Albarracín, en la conducción civil de la política carcelaria, y no había tocado la cúpula de la fuerza.

En definitiva, dos meses y dos días después de ganar las elecciones no había intervenido en un organismo de por sí sensible, capaz de poner en serios problemas a cualquier gobernante con solo olvidar una reja abierta. No lo hizo ni siquiera cuando su titular, Florencia Piermarini, abandonó el cargo: desde el miércoles de la semana pasada, el Servicio estaba acéfalo. Lo estuvo durante la Navidad, una época en la que, por cuestiones emocionales, como es bien sabido, las poblaciones penales están especialmente irritables. Y lo estaba al momento de la fuga.

¿Podía escapársele a Vidal que el SPB era un polvorín?

En la campaña de la que ella fue también protagonista, el peronismo bonaerense ardió por dentro cuando Aníbal Fernández les imputó a sus “compañeros” del Frente para la Victoria la operación que concretó el periodista Jorge Lanata en su programa “Periodismo para todos”: la entrevista en la que el otro Lanatta (éste, con doble t) acusó al ex jefe de Gabinete de traficar efedrina. Esa nota se hizo en el penal donde estaba alojado el entrevistado, al que el equipo periodístico accedió, por supuesto, con permiso de las autoridades penitenciarias. Casal, entonces responsable del SPB, quedó entre ojo y ojo de Aníbal. E incluso el propio Daniel Scioli, con quien el quilmeño casi ni se cruzó en la campaña para el 25 de octubre.

¿Podía Vidal desconocer que el SPB era una bomba de tiempo?

De ninguna manera, porque, además, ella fue pescadora gananciosa en aquel río revuelto del peronismo.
De allí surgen, entonces, los últimos interrogantes: ¿Vidal no tocó la conducción del Servicio Penitenciario Bonaerense por despistada? ¿Por ingenua? ¿O será que algún tiro le terminó saliendo por la culata?

No puede entonces considerarse ajena a esta crisis o víctima de una conspiración que involucra a gente que ella misma dejó en funciones por razones que ella dice fueron administrativas al no poder concretar inmediatamente el pase del Servicio Penitenciario Nacional del nuevo jefe Fernando Díaz, cuyo nombre comenzó a sonar luego de la fuga de los presos y no antes.

Con este panorama, coincidimos con la gobernadora cuando dice:  

“Sabemos que puede haber más hechos como este al tocar intereses de otros sectores. No estamos para negociar ni hacernos los tontos sino para decir la verdad, no vamos a parar”.

Esto más que un diagnóstico parece un anuncio.


* Pablo Papini aporta a la discuisón en este post: 

Su pretensión de insistir en vincular a Aníbal Fernández con la tragicomedia en curso de la que ella es máxima responsable puede obedecer a dos alternativas, distintas pero no contradictorias entre sí: en el mejor de los casos, la gobernadora bonaerense supone que es posible estirar el relato sobre el que se deslizó en aguas mansas su candidatura como método de gobierno. Esto es, la novela de una hada buena y bella que, luego de derrotar al ogro malvado, libera a su pueblo de las garras de los peores males imaginables. Si no fuera para llorar por las derivaciones traumáticas que el epílogo de este cuento puede llegar a acarrear, daría en cambio para la risa y la ternura.
 
Pero tal vez sea aún peor: que Vidal haya pactado con una madeja cuyos detalles desconoce, y no conduce; o bien que se haya lanzado a domesticarla sobre la base de idéntica ignorancia. El dos veces jefe de Gabinete durante los gobiernos de la ex presidenta CFK resultó uno de los mayores defenestrados por la familia peronista tras la derrota 2015, de la que él fuera uno de sus mascarones de proa, y justamente debido a ello. Y si algún poder conserva todavía el partido desplazado en el gobierno bonaerense, no lo posee precisamente Fernández sino algunos de quienes rivalizaron contra él en la interna por el sillón de Dardo Rocha en agosto último.


Completo aca




viernes, 18 de diciembre de 2015

Vidal y los flexibilizadores



Leemos este post de Nestornautas acerca del acto compartido por Mauricio Macri y Paolo Rocca en medio del conflicto en Tenaris Siderca, empresa del Grupo Techint que despidió a 189 trabajadores de su planta de Campana, veamos este párrafo:

"Le nombraste a uno de los suyos como Secretario de Empleo del Ministerio de Trabajo, y el tipo se manda una catarata de despidos de una, a una semana de la Navidad, en las plantas de Siderca de Zárate y Campana.

Después ofrece reincorporarlos, pero a "empresas proveedoras" del mismo grupo; tercerizados y sin pagarles los salarios del convenio de la UOM; del cual venían cobrando el 80 % y le ofrecían aceptar cobrar el 60 %, o ser despedidos.

Una forma de fraude laboral que solo podría prosperar si tuvieras gente propia en el Ministerio de Trabajo, no sé si me explico."


En los días previos a la asunción de Mauricio Macri se comentaba que la relación entre el presidente y Paolo Rocca venía tensa porque el empresario entre sus exigencias estaba que el ajuste y la fuerte devaluación se hiciesen  ya mismo, mientras Macri y su gente debatían acerca del shock o el gradualismo de las medidas económicas y además pedía flexibilización laboral ya. La devaluación ya la tiene y como vemos en la flexilibiliación avanzó el mismo en su empresa con la propuesta de tercerización de los trabajadores despedidos, una fenomenal apretada al gobierno en vísperas de Navidad.

Y luego vemos aca en Letra P que la gobernadora María Eugenia Vidal a quien vemos en la foto junto a Rocca en el cierre de la 14 edición de programa ProPymes había hecho en Casa Rosada después un anuncio sobre el conflicto hablando de la  "reincorporación" de los trabajadores:

Al respecto, la mandataria provincial aseguró que los trabajadores  serán reincorporados en compañías proveedoras del Grupo Techint. De todos modos, desde el Ejecutivo bonaerense se deslizó que el tema será manejado desde Nación.

Que no es ni más ni menos la propuesta flexibilizadora de la patronal.

El tema no está cerrado y se sigue negociando pero es una muestra de quienes y para quienes nos gobiernan.







lunes, 23 de noviembre de 2015

El post hoy lo hace Teodoro Boot: Apuntes en caliente



Apuntes en caliente


Teodoro Boot




Festín caníbal

El resultado del balotaje debe ser visto desde los resultados de la elección general del 25 octubre, fruto a su vez de una serie sucesiva de desaciertos de distinto nivel y calibre, probablemente consecuencia –¿inevitable?– de doce años de ininterrumpido ejercicio del poder político. No viene al caso aquí analizar ni pasar revista a lo que acabamos de llamar “desaciertos”, algunos de gestión, otros de estrategia y los más, de construcción política. Pero resulta oportuno recordar o parafrasear a Juan Perón: “Las fuerzas políticas no valen por su número sino por su organización y la capacidad de sus dirigentes”.

En el caso del Frente para la Victoria, la principal característica de gran parte de su plana dirigente fue la tendencia al canibalismo. Es que uno de los principales errores en la acción política es la arrogancia, la soberbia y el menefreguismo que surgen de la creencia de tener la vaca atada.

Ya desde los meses previos a las Paso, la dirigencia del Frente para la Victoria olvidó la realidad, se desentendió del pueblo –tanto de su masa adherente como de los sectores opositores o desinteresados– y se abocó con fruición a una suicida batalla campal interna (que, curiosamente, se agravó entre las primarias abiertas y la elección general) y a estrategias electorales que parecían elaboradas por el brain storm de un grupo de trabajo reclutado entre internos del Borda.

El resultado de la elección general paralizó y prácticamente colocó en estado catatónico a la dirigencia del FPV. Los pases de factura y ajustes de cuentas en plena campaña electoral –que no tuvieron lugar únicamente en la provincia de Buenos Aires, como a primera vista pudiera parecer– produjeron el peor de los resultados imaginables. Todos los dirigentes y activistas sabían que de no ganar en primera vuelta, el balotaje sería casi imposible de superar: el candidato del FpV se enfrentaría solo contra “el resto del mundo”.

A esta dificultad había que sumarle lo que seguramente fue la política más abiertamente autodestructiva del FpV: la permanente erosión del propio candidato, que viene de lejos y que encontró su punto más alto en el asombroso eslogan: “El candidato es el proyecto”. Si el candidato es el proyecto ¿para qué es necesario un candidato?

Tras las elecciones generales, esa dirigencia quedó groggy, sin atinar siguiera a levantar los brazos y devolver los golpes, mientras el Pro, que mediando un resultado ligeramente distinto en la segunda vuelta por la elección de la jefatura de gobierno de la CABA, habría estado a punto de desaparecer como fuerza política, recuperaba bríos y encaraba el tramo final de la campaña con espíritu ganador.

El sopor dirigencial y la confusión de los activistas fue compensado con un notable fenómeno de autoconvocatoria y movilización de la base de adherentes, que a falta de una campaña coherente y sostenida, la tomó en sus manos y la llevó adelante con los escasos recursos que le era posible conseguir. Los volantes y carteles manuscritos son realmente conmovedores y deberían llamar la atención de unos y otros, pues se ha puesto en marcha un movimiento que será difícil detener, pero que puede ser sencillo malversar.



Aprender a los golpes

Así como a despecho de la opinión de los sociólogos, para comprender las conductas de la sociedad argentina actual es muy conveniente la relectura de El medio pelo de Arturo Jauretche, Técnica del golpe de Estado de Curzio Malaparte conserva tan extraordinaria actualidad que, no obstante haber sido publicado por primera vez en 1931, debería ser lectura obligada en los ambientes políticos.

Desde las 18 horas del día 22 de noviembre se puso en marcha una manipulación informativa que contó con la entusiasta –y se supone que involuntaria– colaboración de los medios y periodistas oficiosos y hasta oficiales. Para muestra, un botón: el insólito zócalo de la televisión pública que, al tiempo que ponía en pantalla los resultados de un cinco por ciento de los votos, titulaba: “Argentina eligió presidente”. Semejante título acompañado de cifras en las que Macri obtenía una diferencia de entre 7 y 8 puntos era todo un editorial, particularmente porque tratándose de tan pocos números oficiales, el final no estaba cerrado. El tiempo verbal que correspondía era el presente: “Argentina elige presidente”.

No había pasado un minuto desde que se cerraron las puertas de las escuelas cuando C5N tituló, y mantuvo a lo largo de toda su transmisión: “Ganó Macri”.

Así, mientras las consultoras y encuestadoras, una tras otra, negaban haber realizado encuesta alguna luego de la votación (información que NO se difundió sino hasta horas después), periodistas, autotitulados politólogos y hasta tipos cuyo único antecedente en la materia es el título del Iser, realizaban estrambóticos análisis políticos y hasta se la daban de expertos psicólogos capaces de leer el lenguaje corporal.

Estamos habituados a la chantada sistemática de los periodistas televisivos, obligados a llenar el tiempo de ruidos que parezcan palabras, pero este domingo fueron superadas todas las experiencias: periodistas y falsos expertos sacaban conclusiones en base a una frase –“Ganó Macri”– sin que existiera ningún dato que permitiera sostener un afirmación tan categórica.

Y ya en una desenfrenada caída hacia el ridículo, continuar con la sanata y seguir sosteniendo la consigna en base a la difusión de un resultado general con pocas mesas escrutadas. Y, lo que no es menor, sin tomarse el elemental trabajo de analizar los datos, a disposición de cualquiera con acceso a una computadora que no fuera tan perezoso. Cualquiera podía advertir que, aun ya con un veinte por ciento de mesas escrutadas, los porcentajes no se acercaban a lo que sería el resultado final si, por ejemplo, recién se llevaban computados menos del 1 por ciento de los votos de la Tercera Sección electoral.

En tanto, a los psicólogos y mentalistas expertos en la lectura del lenguaje corporal no les llamó la atención la insistencia de los políticos del Pro en invocar extraoficialmente una victoria que no se podía sostener con seguridad: ninguna boca de urna, ni siquiera el mucho más preciso sistema de análisis de mesas testigo desarrollado por cada partido, podían asegurar nada en base a una diferencia tan exigua como la que en realidad terminó existiendo: 51,40 % contra 48,60, un 2,8 %, apenas 704 mil sobre un total de 25 millones de votos emitidos.

Cabe puntualizar que, en un balotaje, cuando los votos que pierde uno, los gana su rival, a los efectos prácticos ese 2,8 % se reduce a un 1,4%.

Sin embargo, desde el primer minuto pudo crearse en la sociedad la convicción de un triunfo de Macri y, lo que es más notable, la idea de la derrota en la militancia del FpV.

El asombro se incrementa apenas uno repara en que el gobierno y el manejo de más de un par de medios de comunicación y del sistema de Inteligencia no se encuentra en manos del Pro sino –aparentemente– en las del FpV.

Pero esos medios, sus periodistas y los propios dirigentes del FpV corrieron detrás de un rumor echado a rodar sin datos que lo sostuvieran.

Les propongo un ejercicio: imaginen el efecto político de un resultado en el que Scioli se hubiera impuesto por tan exigua diferencia. Es de cajón que su legitimidad para gobernar hubiera sido cuestionada de inmediato. Sin embargo, nadie ha cuestionado la de Mauricio Macri, cuya capacidad y legitimidad son muy inferiores, habida cuenta que no cuenta con número suficiente en ninguna de las cámaras.



Reflexiones en chancletas


En los próximos tiempos surgirán dos tentaciones dentro del FpV: la de fingir demencia por parte de muchos dirigentes y la de cobrarse cuentas y cortar cabezas por parte de unos cuantos de los numerosos decepcionados o damnificados por esa dirigencia. A esto se sumarán las tentaciones de quienes quieren separar y diferenciar el “kirchnerismo” del “peronismo” y las de quienes quieren separar y diferenciar el “peronismo” del “kirchnerismo”. Ambas tienen el mismo efecto centrífugo, aunque sus motivaciones son opuestas, pero a la vez reconocen un elemento en común: la vocación minoritaria.

La cariocinesis ha sido el tradicional método de crecimiento de los grupos de la izquierda argentina: al igual que los organismos unicelulares, se reproducen dividiéndose en dos. Esta peculiar y ciertamente insatisfactoria técnica sexual se origina en el modo ideológico, o para decirlo mejor, abstracto, de construir la identidad política: yo soy yo en tanto soy diferente a otro. De ahí ese apego a los programas, cuando más detallados, mejor, que pongan permanentemente a prueba el grado de acuerdo alcanzado.

Los movimientos nacionales de liberación se construyen según un método opuesto, que, por indiscriminado, algún zafio podría comparar al de una orgía: partiendo de un antagonismo insalvable, el del pueblo y la nación contra la elite y el imperio, el camino hacia la construcción de la identidad pasa por la búsqueda de coincidencias, por encontrar que es lo que tenemos en común con el otro, y dejar las diferencias en segundo plano. Y es lógico que sea así, porque no se trata de construir un partido sino de poner en marcha las fuerzas nacionales, de darles impulso y encontrar una dirección.

De ahí que el mayor peligro que enfrentan los movimientos nacionales no se encuentre en su exterior sino en su propio seno, y eso es el sectarismo, porque el sectarismo –esa psicótica búsqueda de las diferencias– atenta contra la propia naturaleza de un movimiento nacional de liberación que, para serlo, debe ser necesariamente cada vez más amplio y heterogénero.

Esto asusta a algunas mentes demasiado cartesianas o inseguras, que reaccionan en busca de la homogeneidad, en cumplimiento de la sentencia de la viuda a sus hijos en el velorio del marido: ahora que somos menos vamos a estar más unidos.

Esta tentación está siempre presente y es siempre igual de peligrosa, tanto cuando se manifiesta en nombre de la tradición y la pureza doctrinaria, como cuando usa el pretexto la pureza revolucionaria. Evitarlo y evitar que operen sobre estas fuerzas centrífugas los intereses externos, es tarea de la conducción y la plana dirigente, pero es también responsabilidad de militantes y activistas, en mayor medida en circunstancias como la que atraviesa actualmente el FpV.

La condición básica, el supremo valor político es el de la unidad. Para preservarla es preciso conservar la calma y el sentido de las proporciones, evitar la histeria y las ansias de revancha y castigo, la pasión robespierana por guillotinar a los propios. Ya llegará el momento, pero, por lo pronto, se impone conservar la unidad, evitar la frustración y la dispersión de un conjunto político y social, no sólo de por sí mayoritario, sino lo suficientemente diverso y coherente.

Un enorme porcentaje de quienes votaron a Daniel Scioli están dotados de firmes convicciones. La responsabilidad primera, es que no las pierdan. La segunda, impedir que sectores intrínsecamente minoritarios que sólo tienen en común el odio que profesan al Fpv, avancen como Pancho por su casa, sin nuestra firme oposición. La tercera, llevar a ese conjunto social a la victoria a través de la paciente y sistemática construcción de mayorías.

Y si alguien tiene un método mejor, que avise.



El final más duro




Con lo justo, cuando se operaba con cifras de catástrofe en los días previos, Mauricio Macri se alzó con la presidencia. Esto no pretende minimizar la derrota frente al rival elegido desde el principio sino ver que cerca se estuvo de lograr impedirlo.

Desde el principio la coalición vencedora le arrebató la idea de futuro al FpV que terminó ofreciendo más de lo mismo cuando era conciente de que tras 12 años de ejercer el poder la sociedad reclamaba un cambio. Esto se reflejó en la elección del candidato presidencial, un dirigente alejado de las formas kirchneristas, bastante parecido al rival, que supo sortear la intrerna para llegar a ser el candidato pero que adquirió la estatura necesaria para serlo recièn al final de la campaña.  De allí para abajo todo fue continuidad y el intento por conservar posiciones de poder que funciona si tiene el aval de las urnas, algo que como venía planteada la disputa era lo más probable que no ocurriera. Una continuidad imposible desde el momento en que Cristina no podía ser candidata y quienes llevan la bandera no pueden hacerlo "en nombre de" sino de ellos mismos. Más que una estrategia para ganar se llevò adelante una para seguir cuando era necesario renovar la propuesta.

El eje estuvo puesto en lo ideológico y en la confrontación de modelos. algo que el candidato vencedor eludió con éxito la noche en que Mauricio Macri decidió jugar a ganar y prometió conservar los logros kirchenristas. Frente a la pelea ideológica que el kirchnerismo le planteaba, Macri hizo eje en el cansancio del conflicto y las formas con que el kirchnerismo lo plantea, Macri eligió representar esas demandas antes que confrontar su proyecto con el que gobierna y los resultados están a la vista.

No intentamos con esto hacer un análisis detallado de lo que faltó y por que, tampoco el ánimo  nos acompaña.  Queda el desafío de defender lo logrado en estos 12 años, de renovarse y volver a representar mayorías. Tenemos el orgullo haber sido parte de todo esto con sus aciertos y errores que asumimos como propios.

Seguiremos a pesar de todo.