
En este blog siempre le tuvimos fe a Beatriz Sarlo a pesar de haber criticado sus artículos que hablaban de un fantasmagórico "aparato comunicacional kirchnerista" financiado desde el Estado, tesis más digna de un Pablo Sirven o un Darío Gallo que andan atrás de encontrar su Watergate en sus "investigaciones de los blogueros/twitteros rentados" que mueven a risa porque ya ni bronca dan. Betty estaba para mucho más que eso y hoy dejando saludablemente de lado la crítica moralizante nos entrega esta nota en La Nacion llamada "Intelectuales, tierra fértil del kirchnerismo" en donde analiza el fenómeno de la adhesión de amplias franjas de intelectuales y gente de clase media instruida al kirchenrismo.
Sarlo trata de entender más que de criticar por que esta gente adhiere a un proyecto político al que ella rechaza:
"No tengo idea de qué puede pasar con el kirchnerismo intelectual. Son el resultado de una victoria de Néstor Kirchner que parecía improbable en 2003. Durante el conflicto con el campo, para poner una fecha que, como toda periodización, con el tiempo podrá ser corregida, sucedieron dos movimientos de sentido inverso dentro de las capas medias. Por un lado, las decenas de miles que, sin tener nada que ver con el campo, se movilizaron porque no acordaron con la forma exasperada en que el Gobierno tradujo ese conflicto como un nuevo enfrentamiento de la oligarquía y el pueblo. Por otro lado, quienes interpretaron ese conflicto como el ataque a un gobierno que, después de años de crisis, había restablecido algunos ejes políticos con los que podían identificarse y defendía a los "pobres" contra los "ricos"
" Kirchner, que perdió en el conflicto con el campo, ganó a minorías intelectuales activas."
"El kirchnerismo intervino, creo que sin demasiada conciencia de lo que estaba haciendo, en esa batalla cultural. Néstor Kirchner no era un político interesado en ganarla, hasta que descubrió que esa victoria era importante porque se trataba de gente dispuesta a llevar su línea a los medios, no para convencer al público de los noticieros prime time, sino para consolidar, al costado de los noticieros, una fracción de las capas medias donde ellos, los kirchneristas, hasta ese momento tenían muy poco capital. Visitó las reuniones de Carta Abierta. Habilitó económicamente la utilización de medios públicos para convertirlos en órganos de gobierno. Sobre todo, les dio un reconocimiento material, en términos de salarios y apoyo a la investigación, a los universitarios de todo el país, con una gestión de ciencia y técnica tan buena como fue débil y errática la gestión educativa. Puso dinero y discurso donde había que ponerlos. Nunca los universitarios tuvieron mejores condiciones. Y no fue defraudado. Pero esto no explica la victoria, aunque la refuerce y le dé condiciones materiales. Quizá los grandes nombres de las ciencias sociales estén divididos entre kirchneristas y no kirchneristas; pero, en la segunda línea, la implantación kirchnerista es importante."
Aca disentimos con Sarlo porque al plantearse el conflicto por la renta, desde siempre los que apoyamos a este Gobierno dijimos que había que dar la batalla cultural por el sentido, ir a ganar el debate aunque momentaneamente estemos en minoría en la sociedad. Había conciencia de este problema y Néstor Kirchner bien lo sabía y lo alentó al apoyar desde el principio a colectivos como Carta Abierta y el movimiento por la Ley de SCA. El objetivo político de Néstor Kirchner siempre fue construir una opción transformadora de mayorías cuya obra sea perdurable en el tiempo, por eso es imprescindible la victoria en el plano cultural.
"El otro rasgo de esta victoria es que ha interesado a gente que antes no había mostrado ni la menor inclinación por la política. No digo esto para señalar un déficit de los recién llegados, sino para subrayar la novedad de esas adhesiones (actrices, celebrities) que amplían el círculo más tradicional de entendidos. Es cierto que la calidad del discurso político no sube con estas incorporaciones. Pero quedarse con este juicio sería mezquino. Los cambios políticos se producen siempre con la llegada de aquellos que antes no estaban. De los dirigentes depende la calidad del ámbito que encuentren."
La última frase es de una lucidez brillante. A Beatriz no la ciega la bronca que suele recorrer las páginas del diario para el cual escribe ante esta situación ni tampoco se pone a rezongar por lo perdido. Y estas incorporaciones son mucho más valiosas de lo que uno cree; crean sentido, son de gente que nunca había tenido una posición política pública, gente querida y respetada e invitan a abrir la cabeza, predisponen mejor oponiéndose a un coro mediático que demoniza a una gestión y a un movimiento político mostrando las hilachas que revelan que en definitiva más que valores están defendiendo intereses.
"En un círculo característico, los intelectuales se dieron a sí mismos las razones de su apoyo a Kirchner. Una síntesis de estas razones puede leerse en los documentos de Carta Abierta y sus principales cabezas, que son textos sencillos en los que se desarrollan tres temas: el regreso de la política después de la crisis; el carácter popular de la gestión social de la pobreza; el restablecimiento de una noción de soberanía nacional. Esos tres puntos obviamente no incluyen ni la corrupción institucional, ni las presiones sobre la Justicia, ni los delitos económicos, ni el gerenciamiento clientelístico de la miseria, ni el acuerdo con los representantes más típicos del caudillismo provincial o municipal y el sindicalismo mafioso (los apellidos pueden variar)."
"La victoria cultural se apoya precisamente en esos olvidos. No es necesario explicar que son significativos porque le dan un orden a lo que se recuerda. Al pasar por alto los rasgos mencionados se establece una jerarquía de valores: lo que importa y lo que no importa. Precisamente, restituir un lugar significativo a la política es discutir esa jerarquía que el kirchnerismo intelectual acepta como límite. Es un gran momento para hacer esa discusión. Están los interlocutores y los temas; no vivimos en una crisis; y, sobre todo, del presente no se sale hacia atrás ni por repetición. No se sale construyendo fetiches historicistas. En algún momento próximo el duelo por Kirchner terminará. Su nombre será el de un gobierno sobre el que es posible hacer balances completamente distintos, criticar o defender. Pero será un nombre que designa el pasado, salvo que la Argentina quiera volver a un escenario poblado por fantasmas y aparecidos. En ese momento, es posible abrir otra discusión."
Sarlo quiere discutir con el kirchnerismo, le da una entidad que entiende muy bien ganada y eso es absolútamente positivo. Y es una discusión política, el terreno en donde queremos discutir. No es que se acepte como reglas del juego inevitables aquello que pueda ser moralmente condenable sino que esa pelea por mejorar la institucionalidad y la trasparecia en el manejo de lo público se dará en el campo de la política.
Y nos alegra que se muestre optimista al plantear este debate ineludible.
* Lucas Carrasco aca analiza la nota de Sarlo en un brillante post