La necesidad política de sumar apoyos, de lograr difusión de candidatos y propuestas, hasta lógicas necesidades financieras para solventar la actividad hacen que los límites que en principio uno se traza tiendan a flexibilizarse. A veces se parece a la benevolencia conque uno tiende a restar importancia a actos cuestionables de un ser querido en nombre del cariño y el proyecto conjunto. En ese camino, olvidar, pasar por alto, o directamente "hacerse el boludo" frente a la necesidad mencionada puede llegar a ser fatal en la dura tarea de juntar voluntades.
En estos días es probable que a uno le marquen el límite. Así lo espero.
jueves, 16 de agosto de 2007
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