sábado, 5 de junio de 2010

Gracias


* A LV y LF


Donde podemos ir a cenar una noche de viernes luego de ver una obra de teatro en el Abasto? Al Oleiros de San Telmo claro. La obra se defendió a fuerza de la garra que le pusieron los actores a un texto algo fallido, una antiutopía que se ha contado en innumerables novelas y películas clase B, pero la luna brillando sobre el Mercado iluminado a la salida hacía que todo valiera la pena: haber dado vueltas para encontrar como llegar a la calle Guardia Vieja, seguir la obra y estar ahí mientra la luna brilla y los colores de las luces sobre el Mercado componen una postal que nunca encontraremos en ningún escaparate.


Llegamos, elegimos donde sentarnos y dos mesas más allá está ella, fumando y podría decir mirando sin ver, ignorando a una pantalla que emite Bailando por un sueño. No es una sorpresa encontrarla porque siempre está en ese lugar. Casi siempre cena sola en la que es su mesa contra la pared del sector fumadores del salón del club que "es mi comedor" como ella suele decir.

Cuando se levanta nos ve y pasa a saludarnos. Su rostro se ilumina ante mi pregunta:

- Pudiste declarar? le dije
- Si por fin pude, hoy di testimonio. La otra vez no me dejaron los del Tribunal porque pensaron que me iba a hacer mal aunque eso me hubiese liberado entonces. Saben, yo he escrito muchas veces, he respondido en muchos reportajes acerca de la desaparición de Rodolfo y del robo de su obra inédita, pero estar ahi, ahi es otra cosa. Ese es el lugar para dar testimonio. Hoy me siento libre, estaba pensando en tantas otras cosas que podría haber dicho, que el testimonio podría haber sido más completo si decia esto o aquello pero ya está, cumplí y me siento bien por haberlo hecho.

Y seguía:

- Pero lo que hay que preservar es el testimonio de los sobrevivientes, más allá de cualquier circunstancia . Yo puedo contar desde el afuera, pero ellos lo vivieron desde adentro y aunque se hayan dicho tantas cosas ellos no eran dueños de sus vidas.

"Claro" dice uno y se alegra de ver su sonrisa cuando uno supo de lo duro que iba a ser para ella declarar en la causa de la ESMA con los verdugos ahí en la sala mientras ella cumplía su "compromiso con la verdad" como me dijo cuando el juicio comenzaba.

Y se va luego de nuestros abrazos.

Gracias Lilia.

4 comentarios:

manuel el coronel dijo...

no nos callarán inge.

Hermoso relato

Caíto dijo...

Gracias por el post.
Saludos.

Flavia dijo...

Hermosa mujer, en todos los sentidos.

Anónimo dijo...

una mujer........