sábado, 21 de agosto de 2010

Pura suerte según The Economist



Leemos esta esquizofrenica nota de The Economist aca. "La alegre y despreocupada Cristina la suertuda" vendría a ser la traducción completa del título.

Es ridículo que un medio tan importante e influyente sobre los negocios atribuyan el crecimiento de la Argentina a la suerte de Cristina. La suerte existe, como que no, si llamamos suerte al conjunto de factores sobre los cuales uno tiene poca influencia o ninguna y crean una situación favorable. Pero además existe la inteligencia, el buen manejo de esa situación favorble para aprovecharla, pero claro, ahi comienza la política y esta gente prefiere que no se meta con el mercado.

Cuando se quieren poner un poco serios analizan la mejora de los términos de intercambio: lo que Argentina exporta se valoriza frente a lo que importa y eso genera un superavit comercial que según ellos, mágicamente por efecto de la fortuna sirve para crecer como este año en el que el crecimento rondará según la nota en un 8%.


Pero si la suerte continúa puede pasar esto:

If world food prices were to fall suddenly, the Kirchners’ fiscal conjuring trick might blow up in their faces, setting off a spiral of devaluation and inflation. But for now their luck looks as though it will hold—at least until a presidential election next year. The opposition is fissiparous. Ms Fernández’s approval ratings (though not those of her husband) are reviving in tandem with the economy. She may yet squeak through for a second term.

A pura suerte, mientras la oposición se divide (fissiparous, como esos microoragnismos que se reproducen por fisión), la popularidad de Cristina crece y puede alcazar la reelección según la nota.

El final del artículo no tiene desperdicio:


The doomsayers have been wrong about Argentina, but they may yet be proved right in the end.


Ante tanta heterodoxia económica que ha resultado exitosa, The Economist no puede dejar de predecir que algún dia la suerte se va terminar y que, a pesar de reconocer que los que predijeron el desastre "pueden haber estado equivocados" podrían "tener razón al final", un final que según The Economist tarde o temprano tiene que llegar.

Por ahora no claro sino "the day after tomorrow"


8 comentarios:

Miguel dijo...

El comentario de The Economist es una prueba más de lo poco serio que es ese medio, porque si uno se dedica a la finanza, a la especulación, en fin, a todo lo que se dedica un liberal en un sistema liberal y quiere defender el poder que tiene, se comprende que hablen así de lo que pasa en Argentina y de la Presidenta Cristina Fernández. Pero el detalle que mata es que The Economist es un órgano de prensa , ejerce el periodismo, ergo debería ser objetivo, decir la verdad y nada más que la verdad.
La prensa militante, no dice "la verdad" sino "su verdad", y así lo explicita. Entonces se la ataca por "ideológica" y "parcial, y lo és, pero no engaña a nadie, se presenta así. El resultado es que es esa prensa de combate, estos blogs, los que están mucho más en la verdad que ese pasquín pretencioso y todos los medios (liberales) que lo ponen como modelo.
El poeta Luis Luchi tenía un poema en el que hablaba de "los diarios" y terminaba diciendo "y que no sirven ni para limpiarse el culo..." En éste y otros muchos casos es objetivamente cierto.

desvinchado dijo...

Al final el sol va a explotar y borrar a Argentina del mapa; y si esto no funciona (el populismo no respeta las reglas), queda la entropia del universo.Ahi si que los K pagaran su irresponsabilidad fiscal!

manolo dijo...

Si el pensamiento magico, no es la prueba del la bancarrota ideologica, que mas necesitan.
Un abrazo

Claudio dijo...

Le deseo al gobierno de los Estados Unidos de América.. mucha suerte.

Norberto dijo...

No sé si a Ud. Inye o a otro blogger le comente que yo volé como tripulante de cockpit duante un cuarto de siglo, y que la seguridad que da una tripulación que amen se saber tiene la suerte de su lado, es impagable.
No creo estar equivocado pero creo que para determinadas misiones militares se evalua tambien esta caraterística para la conformación del grupo y los mandos.
Y volviendo sobre The Economist, recuerdo a su periodista como un palurdo menos 25 con la arrogancia de verdad revelada (por Wall Street)y hablando como opositor (extranjero) durante el gobierno de Nestor.
Abrazos

Anónimo dijo...

The Economist es un diario de otro país, pagado por lectores y anunciantes de otro país, que quieren que las cosas vayan bien en ese país. Cuando era un diario chico y no influía en nadie, podía presentarse como objetivo. Hoy quienes lo leen deciden inversiones, y los que pagan ese diario quieren esas inversiones. Así que serían muy pelotudos si dijeran "en la Argentina va toda cada vez mejor, es el mejor lugar para invertir."

Si quieren alguna posibilidad de objetividad, busquen un medio chico; ése puede no ser objetivo, pero se puede dar el lujo de serlo. Un medio grande e influyente trata de obtener resultados, no de informar objetivamente: lo que dice The Economist o Clarín es para producir resultados. Para generar resultados, a veces llegan incluso a decir la verdad.

Marcelo

toni dijo...

El largo plazo es el unico argumento de los trogloditas en economia.
Como siempre hay interferencias de orden no "unicamente economica" sus predicciones modelizadas nunca se cumplen. Esa es su excusa.

Cundo Keynes dijo que en el largo plazo vamos a estar todos muertos, no estaba bromeando. Era una verdad teorica dicha con la sutileza y la ironia que lo caracterizaba. Y ojo! que no soy keynesiano.

Vincent Vega dijo...

The Economist siempre manda fruta cuando habla de Argentina. A veces pienso que sus análisis los escribe Chantanosky